Los otros desahuciados.

Publicado: 27 abril, 2013 en Reflexiones
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Hace mucho tiempo que quería hablar sobre este tema en particular, pero como tantos otros, lo tenía aparcado.
A veces me viene a la cabeza lo que en un principio me parece una idea genial, pero un rato después, pierde su intensidad, y las pongo en el saturado rincón de mi mente, reservado a las cosas por hacer.
Pero ayer por la mañana, realizando mi ritual cotidiano, que consiste en prepararme un café, sacar a jugar a los hurones y atenderlos etc, y leer la prensa, las paginas de empleo y alguna que otra cosa, me encontré con uno de los muchos correos de asociaciones de protección animal, que recibo más o menos regularmente. No voy a concederme ningún punto que no me corresponde, no colaboro con  ninguna asociación, llevo una eternidad sin trabajo y no podría; pero si que me gusta estar enterado y conocer las horribles noticias que -por desgracia- nos llegan casi a diario.
La asociación en cuestión es “Baas galgo”, y pedía firmas para enviar una carta a Mª Dolores de Cospedal, pidiéndole endurecer las penas contra los maltratadores de animales, más en concreto llamaba la atención sobre los muy habituales ahorcamientos de galgos en la región. En este caso en concreto trataba sobre unos cadáveres de galgos encontrados en Fuensalida ( Toledo), pero esta horrible y cruel practica, se lleva a cabo en casi cualquier provincia de nuestro estado donde se practique la caza.
Este correo, como cualquier noticia que incluya el sufrimiento animal, me tocó el corazón, y me hizo acordarme otra vez, de esas otras víctimas de la crisis, que al no tener voz, no aparecen en las encuestas de los noticiarios, y por consiguiente parecen no existir.

Comparto “mi” casa con tres perros, mis dos hurones y una sobrina que mañana cumple diecinueve años( jjjjjj ), así que se muy bien lo que es compartir la vida con estos bichejos, con cuya ausencia, me sentiría aún más vacío. Es por esto, que NUNCA JAMÁS comprenderé, toleraré,ni respetaré como ser humano, a ninguna persona que no sienta nauseas ante el sufrimiento de un animal.
Quizás alguien podría acusarme de frivolizar, anteponiendo a animales sobre personas, pero mi opinión sobre los desahuciados está cristalinamente clara, y sin ir más lejos hablé sobre ello en la anterior entrada. Las personas que lo están perdiendo todo, ya tiene sus titulares, aunque no los suficientes, pero quiero precisamente por eso, dar voz a los sin voz, erigiéndome por el el espacio de unas pocas teclas, en humilde portavoz improvisado de todas esas criaturas que también lo pierden TODO junto a sus “amos” humanos.

Tengo un recuerdo de mi infancia, creo recordar que tendría unos diez u once años, cuando una vez durante unas de nuestras habituales correrías campestres tan mías de aquella edad, me encontré junto a dos amigos, el cadáver de un galgo en avanzado estado de descomposición, colgado por el cuello de un pino. La imagen se me quedó gravada a fuego en las retinas, y no por el hecho de ver los restos de aquel animal, por desgracia la imagen de un perro o un gato muertos es algo más o menos habitual, en las calles, en las carreteras, etc, yo por supuesto como cualquier crío al que le guste explorar los bosques de su ciudad estaba acostumbrado a ver animales muertos, pero lo que mi inocente mentalidad de niño no alcanzaba a comprender, es algo que aún hoy, con menos pelo  y más canas, sigo sin comprender.
El animalíto no estaba colgado pendiendo en el aire como “cabría esperar”, si no que la cuerda de nylon o plástico -creo recordar- que le envolvía los restos del cuello,quedaba a una altura tal, que le permitía apoyar en el suelo la punta de las patas traseras. es decir, no contentos con ejecutar al animal de una manera atroz y para satisfacer a saber qué instintos, se habían asegurado de que la agonía fuese lo más prolongada posible…
No me imagino que  puede llevarte a matar a un perro, animal además que presupongo habría acompañado a su “amo” en muchas jornadas, y lo habría servido y acompañado fielmente como sólo los perros saben hacerlo. ¿Qué culpa puede provocar semejante sentencia?, ¿que se esconde en el interior de algunos de nosotros?. Como decía, no se que puede a alguien a hacer algo así, pero desde luego lo que mi débil mente no alcanzará nunca siquiera a dilucidar, es, qué puede haber en el corazón de alguien, para buscar el máximo sufrimiento, para el que seguro fue, un amigo incondicional.

Volviendo al ahora. Debemos saber que hay otra crisis sumergida, la que afecta irremediablemente y por efecto dómino, a las mascotas.
En las pocas ocasiones en las que las grandes cadenas se acuerdan del tema, nos muestras imagenes dantescas de perreras y protectoras de animales, abarrotadas de perros, gatos y otros animales, algunos con miradas suplicantes hacia el espectador, buscando, quizás esta vez sí, alguien que los saque de aquel lugar, que haciendo un poco de psicólogo animal, no debe ser muy distinto de Auswitch o Dachau para sus ocupantes peludos. Pero hay otras miradas entre esos perros y gatos, que me calan más hondo aún, y es la de aquellos animales, que suelen aparecer en las esquinas más retiradas de las imagenes. No ladran ni hacen “cucamonas” a la cámara buscando su oportunidad, estos, más viejos o simplemente quizás no tan “bonitos”, no intentan llamar la atención, porque saben que jamas saldrán de ese lugar… Estos últimos, no entienden de política ni mucho menos de hipotecas o dinero. en sus mentes en blanco y negro sólo hay imagenes de la familia o de la viejecita con la que vivían, la que les mimaba y mentenía calientes y protegidos, y que un buen día simplemente los abandonó en aquel frío lugar en el “mejor” de los casos, o simplemente en una cuneta.
A veces jugueteando con mis hurones, me intriga la idea de qué y cómo pensaran. ¿Seré un amigo para ellos?, ¿me verán simplemente como alguien que les da comida y agua? y sobre todo, ¿que seria de ellos si yo acabase en la calle?. Uff, esta idea me pone el vello de punta.Qué cierto es aquello de que a veces sentimos más intensamente el dolor de aquellos que amamos.
Los veo juguetear inocentes, “inocuos”, tan ajenos a todo eso tan grave que esta ocurriendo fuera de ese mundo suyo limitado a esta casa. O cuando saco a los perros (casualmente por la misma zona donde hace tantos años me encontré a aquel galgo ) y estos corretean libres y seguros de que les espera un cuenco de agua fresca y comida y mimos hasta la saciedad. No se que sentiría sin un día viendo la televisión, me encontrase entre esos barrotes infernales, las miradas anhelantes, o peor aún, esas carentes de toda esperanza, de alguno de “mis” perros.
Ellos no tiene grandes titulares en la prensa o en la t.v y apenas hay personas que peleen por ellos (aunque afortunadamente las hay), ellos, los otros desahuciados, también lo pierden todo, También sufren las tensiones de esas casa donde cada vez es más difícil alimentar al perro cuando apenas pueden comer tus hijos. Y esto se ve traslado también al trato diario. Cuantas parejas rompen o discuten a diario por las tensiones típicas de la falta de dinero, pues esto mismo les ocurre a los que muchas veces son el saco de boxeo donde reflejar las vicisitudes de cada día. Nuestros amigos no entienden como ya he dicho de nada que no sean juegos cariño y respeto. Ellos han vivido todas sus breves vidas con nosotros y es por esto que hay un detalle que generalmente se nos escapa. Debido a la “insoportable levedad del ser” se da una circunstancia que como digo pocas veces tenemos en cuanta. Aquellos de nosotros que hemos elegido compartir nuestra vida con animales, por norma general tenemos varias mascotas a lo largo de nuestra vida, unos vienen y otros van y no digo con esto que cada uno de ellos ocupen una plaza o lugar personal e intransferible dentro de cada uno de nosotros, pero para ellos es distinto. Ellos, nos entregan su corazón, SÓLÓ a nosotros, y lo hacen durante TODA su vida. Quién no correspondería a un amor así..

 —Ayer estuve observando a los animales y me puse a pensar en ti.
 Las hembras son más tersas, más suaves y más dañinas.
 Antes de entregarse maltratan al macho, o huyen, se defienden.
¿Por qué? Te he visto a ti también, como las palomas, enardeciéndote cuando yo estoy tranquilo.
 ¿Es que tu sangre y la mía se encienden a diferentes horas?

Ahora que estás dormida debías responderme.
 Tu respiración es tranquila y tienes el rostro desatado y los labios abiertos.
 Podrías decirlo todo sin aflicción, sin risas.

¿Es que somos distintos? ¿No te hicieron , pues, de mi costado, no me dueles?

Cuando estoy en ti, cuando me hago pequeño y me abrazas y me envuelves y te cierras como la flor con el insecto,
 sé algo, sabemos algo.
 La hembra es siempre más grande, de algún modo.

Nosotros nos salvamos de la muerte.
¿Por qué? Todas las noches nos salvamos.
 Quedamos juntos, en nuestros brazos, y yo empiezo a crecer como el día.

Algo he de andar buscando en ti,
algo mío que tú eres y que no has de darme nunca.

¿Por qué nos separaron?
Me haces falta para andar, para ver, como un tercer ojo,
 como otro pie que sólo yo sé que tuve.

Jaime Sabines.

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