Un placer… (Otra oportunidad II )

Publicado: 20 junio, 2013 en Reflexiones

Con este título que puede sonar a despedida “a vinagre en las heridas y a pañuelo de estación…” que diría Sabina, quiero hablar hoy del regusto de sentimientos y emociones que aún me asaltan en ese lugar difícil de definir, entre el paladar y el corazón, después de haber celebrado el pasado viernes, la comida de fin de curso, y empezando mañana mismo, la ultima semana del mismo. Nunca antes había escrito una segunda parte de ninguna de mis entradas, pero contra todo pronostico, la anterior tuvo una gran acogida, y algunos compañeros me pidieron personalmente que escribiese un poco más, y así, imbuido por ese sano orgullo, no puedo si no sentarme otra vez bajo este sol pre-primaveral, y dejarme llevar frente al teclado, mientras mis hurones juguetean entre mis tobillos preguntándose por qué no les hago tanto caso hoy, pero ellos también tendrán su oportunidad ya que cumplen 5 años la semana que viene, pero eso, amigo anónimo del otro lado de el monitor, es otra historia.

De la comida en sí, me quedo con haber visto a mis compañeros fuera de nuestro hábitat natural, fuera de el aula y el taller, allí donde somos un poco más nosotros mismos y uno se afloja ligeramente las correas de esa coraza que nos ponemos todos al salir por la puerta de casa, y que generalmente no nos quitamos hasta que volvemos al hogar.  Lo único malo de estas ocasiones es que terminas charlando sólo con la gente que tienes sentada en frente y a ambos lados de la mesa, y era un día el viernes, para estar con todos mis compañeros. Aun así entre café y chupito de licor de hierbas, aprovechamos para intercambiar números de teléfono y correos electrónicos con la promesa de usarlos alguna vez, para seguir dándonos ese apoyo tan necesario, ahora que esto sí que se acaba definitivamente y cada uno tendrá que seguir su propio sendero, sin estas 5 horas de evasión que, lo reconozcamos o no, nos han devuelto un poco a la vida, y que al menos, nos han aleccionado, para lo que está por venir.

Antes de seguir mi tendencia natural y ponerme melancólico, quiero resaltar una vez mas todo lo bueno que nos ha traído este curso, todo lo que el otro día, entre bocado y trago, nos recodábamos unos a otros en forma de anécdota. Creo que la manera más efectiva de hablar de lo bueno de esta experiencia, es compararlo con lo que era antes mi vida; tardes interminables sentado frente al ordenador o a un libro en el mejor de los casos, perdiendo tanto el tiempo como la esperanza. Simplemente amparándolo con eso, me he dado cuenta de que aparte de “Instalación y reparación de equipos de aire acondicionado”, era un curso de volver a ser personas.

Y  ahora hablemos en serio. Atrás quedó la comida, la picaeta e incluso la última cerveseta con los colegas, hoy es ya domingo, y la frase más repetida en las últimas semanas se ha cumplido: “Esto se va acabando compañeros”, nos decíamos una y otra vez cada tarde, y finalmente se acabó. Soy muy consciente de que para que empiece una nueva etapa, otra ha de terminar, y por eso hay un sabor dulce también en todo esto. Pero no puedo evitar el sentir, que voy a añorar y mucho a la gente que ha compartido mi vida estos seis meses, que al final y contrariamente a lo que parecía en un principio, se han esfumado en un abrir y cerrar de ojos, y que al final se nos ha hecho incluso corto.

Esta circunstancia-la proximidad del final- se ha ido notando sobre todo estos últimos siete días, ya que salieron a la superficie las pequeñas tensiones que van surgiendo a veces en el trato diario, y que para un observador ignorante, pudieran empañar la imagen final de los que han sido mis compañeros, pero yo no lo veo en absoluto así. Este, ha sido un gran grupo de personas, en el que yo al menos, he aprendido de todos un poco, y del que espero también, ellos hayan aprendido algo de mí.

Mención de honor merece por supuesto Juan Antonio, el profesor. Cuando uno de los últimos días, el enlace del Servef nos pasó una encuesta, para conocer de primera mano nuestra opinión acerca de todos los vericuetos del curso, una de las preguntas, nos pedía que valorásemos la labor del profesor. “Sólo cuatro casillas para valorarlo?” pensé yo. La verdad es que este hombre cuenta entre otras muchas, con la mejor cualidad que puede tener un docente, la de despertar la curiosidad y las ganas de seguir aprendiendo entre sus alumnos. A lo largo de los últimos tiempos, amigos y familiares me han estado diciendo y en ocasiones reprochado, todo el tiempo que he perdido, pero finalmente ha sido él, quien me ha hecho darme cuenta. Por ser próximo, atento, agradable y muy paciente, una vez más “Jonny” ,gracias.

Tocando ya el tema más cercano, quiero hablar de aquellos compañeros de entre todos, más y mejor me han ayudado a sobrellevar en un principio, y disfrutar después, de este curso. Como no sólo de aprender ha ido esta experiencia, les debo a ellos principalmente, el sentirme mal, las pocas veces que he faltado a clase. Ya que echaré especialmente de menos, esos ratitos de charla y cervecita en los descansos, con los que se convirtieron en mis íntimos de la clase. Qué sano es en ocasiones descubrir que hay otras personas que tienen los mismos problemas que tu, y hablar sobre ellos en un ambiente relajado, sabiendo que tienes un oído amigo y receptivo. Sin olvidar a nadie en absoluto, echaré en falta, las peculiares anécdotas de Iñigo, cargadas con la sabiduría que sólo da la experiencia, a Miguel y sus eternas batallas contra molinos de viento, y el buen “rollito” y la carcajada franca y contagiosa de Pepe. No serán las últimas risas que compartiremos, seguro que volveremos a arreglar el mundo sentados en otras barras. había pensado en recrear algunas de estas tardes ahí fuera pasando frío, pero eso queda entre nosotros, qué os voy a contar que vosotros no sepáis.

Al resto, lo dicho, mucha suerte en esta búsqueda eterna que es la vida. Si nos cruzamos en mitad de la travesía que sea en otras condiciones, y si no, recordad, no existe el frío, sólo la ausencia de calor…

Si como yo, has estado demasiado tiempo sentado sobre tu auto-compasión, no dudes en formarte, no es la panacea, pero te hará ver las cosas de distinto modo, y eso, con la que está cayendo ya es algo. Yo hace tan sólo seis meses, estaba hundido y ahora tengo otra oportunidad, vamos a ver qué pasa compañeros.

No estaría siendo justo si omitiese el hecho del gran trabajo que están realizando en la escuela de oficios de La Nucia. Siendo como soy tan critico con las cosas que no me gustan de la administración, estoy obligado a decir que si las cosas se hicieran siempre tan  bien, quizás las cosas marcharían de otra manera.

Por cierto Iñigo comienza la aventura de abrir un restaurante, no tenemos mejor excusa.

Angel, Alexander, Alfonso, Carlos, Igor, Iñigo, Juan Antonio, JuanVi, Manuel, Miguel, Jorge, Pepe O, Pepe Ll, “Pablito” y Ruben. Llamaros compañeros, ha sido un autentico placer.

“toma mi humilde legado  no hagas caso a la totalidad  perdoname si te he fallado  que tengas suerte en este largo caminar…”

Reincidentes.

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comentarios
  1. La vida sigue, de hecho nunca se para, y nosotros no podemos quedarnos quietos o nos quedamos atrás. Desfasados y recriminándonos las ocasiones perdidas.

  2. M. Alemany dice:

    Que el elogio a las personas, y la interacción entre ellas, venga de alguien que se define a si mismo como antisocial, dice mucho del significado que ha tenido para ti esta experiencia… espero con mucho interés tu próximo escrito.

    Gracias!
    M.

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