De rincones vacíos y noches de radio en solitario…

Publicado: 7 diciembre, 2014 en Amigos, Animales, Hurones, Reflexiones
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Anoche reparé realmente por primera vez en que ya no está.
Como cada sábado noche desde hace más tiempo del que puedo recordar, fui a la terraza a pedirle a Logan que compartiese mi habitación y la velada de Milenio 3. Uno siempre quiere compartir con sus amigos de verdad, los que considera esos simples momentitos buenos de la vida. Pero el rincón que ha ocupado su jaula durante los últimos 5 años estaba vacío.
Más tarde oía sin escuchar las palabras de Iker Jiménez, pero mi atención estaba centrada en encontrar el escondite de Logan. ¿se habrá metido en la mochila?, ¿ en el cajón de los calcetines quizás?.
Poco a poco la especial cadencia de Iker, fue reconquistando mi atención con sus historias y dejé que Logan se escondiese donde le viniera en gana, al fin y al cabo es sábado noche y yo tengo mi momento especial de radio, bajo el achaque eso sí, de una gripe bastante importante.
No fue hasta terminado el programa, que al ir a darle el último apretón de buenas noches y no encontrarlo en ninguno de sus escondrijos habituales, recordé por qué ese rincón de la terraza estaba vacío anoche.
Logan se me apagó en los brazos hace hoy una semana, justo después de compartir el programa del la madrugada del sábado al domingo. Llevaba una semana dilatando en el tiempo el momento de desmontar la jaula y bajarla la basura, porque eso representaba definitivamente la salida de mi huroncíto de la vida “oficial” de esta casa que es también mi jaula.
No fui consciente hasta ver ese vacío de que algo ya no era igual. He tenido toda la semana esa extraña presión en la nuca, ese cosquilleo caprichoso y esquivo que se tiene cuando alguien en tu casa ha movido un mueble, o el libro que te estas leyendo no está exactamente donde lo dejaste, esa sensación de que algo no esta como debería.
He salido varias veces a la terraza a lo largo de esta semana, pero al seguir allí la jaula, como un frío monumento a su ausencia, parecía no tener que enfrentarme aun a ello, no tener que asimilar que ya no iba a haber más noches de radio ni otros partidos de Valencia c.f que a él parecían aburrirle aun más que a mí, porque se los pasaba enteros durmiendo.
Anoche recordé que casi a estas mismas horas y sentado exactamente donde lo estoy ahora mismo, Logan me miraba por última vez muy fijamente con sus ojillos que aunque generalmente inexpresivos, parecían reflejar mil emociones a un tiempo, emociones que no pude identificar, y que me torturan. Quiero creer que una de ellas al menos, era paz, ya que sus 7 años parecían pesarle como 90, y distaba ya hace demasiado de aquel animalíto saltarín que perseguía a su compañera V en luchas fratricidas de sofá.
Ahora que yaces bajo el mismo tronco seco que los huesos de V y Sara, sé que ya no podré buscarte con la vista cuando Iker cuente algo especialmente interesante o tenebroso en la radio, casi esperando un comentario tuyo o cuando Paquito Alcacer meta el gol de la victoria.
Todo era menos frío y feo si estabas ahí. Por eso precisamente le puse ese nombre. “Logan”. Antiguamente en la Marvel muchos personajes tenían una frase, un sello personal, y el de Wolverine, personaje del que tome prestado su nombre, era: “Soy el mejor en mi trabajo, pero lo que hago no es agradable”.
Y sí, fuiste el mejor en estar siempre ahí, donde pudiese encontrarte siempre con la vista, o estirar el brazo y acariciarte para despertarte de tus eternas siestas, el tiempo suficiente y justo para mirarme sin mucho interés y volver a sumirte en un dulce sopor.

Espero que ahora si aun existes de alguna manera, ese dulce sopor y las persecuciones a trompicones con V sean eternas, y que puedas perdonarme por haberos dado una vida que no es la que tenía pensada para vosotros ni para mí mismo. Yo en cambio jamás podré perdonarte del todo por este vacío.

Quiero añadir si hay alguien ahí, que ahora que llega la gran fiesta del consumismo crudo y la hipocresía de oferta, no regalemos animales, y si decidimos hacernos con uno, recurramos a las muchas y muy saturadas protectores de animales de nuestras respectivas localidades. Si le dais una oportunidad a uno de esos seres, os garantizo personalmente un amor directamente proporcional al vacío que os dejará su ausencia. Aquí entraríamos en la eterna batalla entre amar y perder, o no haber amado nunca, es cuestión de prioridades, yo tengo clara la mía.
Antes de adoptar un nuevo miembro en la familia recordad que no es un juguete, que no se va a defender si decidimos ser crueles -Logan se dejaría hacer cualquier “perrería” si le das una galleta- y sobre todo que un animal será tan feliz o desgraciado como su “dueño” decida que lo sea…
Hasta siempre “Gogan” te echo mucho de menos.

“…cuando empezaron a desaparecer
como el oasis en los espejismos
a desaparecer sin últimas palabras
tenían en sus manos los trocitos
de cosas que querían…”

Mario Benedetti.

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