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Me hubiera gustado tener más tiempo para poder elaborar como se merece la ocasión esta reflexión, pero la verdad es que mi vagueza natural y mi tendencia a languidecer frente a internet cuando llego de trabajar, me ha llevado a este temporal abandono de mi blog.

Si estas ahí, simplemente quiero pedirte que mañana, vayas a votar o no, recuerdes.
Recuerda el paro, el hambre, a tu vecino buscando en el contenedor de basura de madrugada. Las miradas cabizbajas de las personas -que ya no se sentían como tal- en las filas de entrada a los comeddores sociales.
Recuerda por favor las miradas de desgana cuando no de desprecio cuando ibas a entregar un curriculum.
Recuerda a tu padre, tu hermano o tu amigo, sintiéndose viejo con 40 años a fuerza de oír que es mayor para esa oferta de trabajo. No olvides bajo ningún concepto, esas derechos que se han ido escurriendo entre los dedos de los trabajadores. Recuerda el sabor a hiel en la boca al tener que dar la gracias por jornadas de 10 horas diarias y contratos de 20 semanales.
Recuerda las miradas perdidas y desalentadas en las colas del paro. El vacío que sentías cada vez que tus buenos amigos te decían que no les importaba pagarte una pinta de cerveza y la soledad que te autoimpusite para no tener que aceptar su desinteresada y sincera, pero dolorosa ayuda.
Recuerda los desahucios, las preferentes, el terrorismo económico de estado, las puertas giratorias, recuerda a la gente en la calle y los ladrones en en congreso y el senado. Recuerda a la policía defendiendo a los bancos y partiendo literalmente los huesos del proletariado, despojado de toda salvo su dignidad.

Arrebatemos todo a aquellos que llevan repartidose nuestro sudor desde el 77, y al nuevo lobo con piel de cordero que quiere unirse al festín.

Repito que hubiera deseado dedicar más tiempo a esta simple reflexión, pues el momento historico desde luego lo merece. Espero -sin demasiada esperanza en realidad- que pueda hablar de cambios en un futuro. De un modo u otro está en nuestras manos, en las mano del pueblo. Vamos a intentarlo al menos, pero… ¿podremos?.

 

El que pide con timidez se expone a que le nieguen lo que pide sin convicción.

Robespierre.

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milenio3

He dado muchas vueltas desde el pasado sábado, pensando en como iba a empezar esta -al menos para mí- inevitable entrada.
Pensé en recordar una vez más aquella primera vez en el valle de Toledo, cuando entre el ruido blanco de la radio y la música chillona que saltaba entre dial y dial, Milenio 3 se coló por primera vez en mi vida, con un programa de edificios encantados en la que era su 2ª temporada si no recuerdo mal. Pensé en recordar también las bolsas de palomitas, las cervezas, mi viejo Hyundai coupe y tantas y tantas cosas que sólo tienen sentido para mí. Pero pensándolo mejor y ayudándome de una Guinnes helada para combatir el calor infernal, y de un mix de The Doors desde youtube, me he dado cuenta de que no es de su principio de lo que quiero hablar, si no de el fin de Milenio 3.

Anoche sábado, habiendo pasado ya una semana y un poco como me ocurrió con la ya no tan reciente muerte de Logan mi amigo hurón, fue después, cuando me di cuenta de que realmente ese amigo que también era mi programa de radio de los sábados noche, se había ido para no volver. ¡Menudo drama! pensará alguno, y bueno, no, desde luego no es un drama, pero hay hábitos y costumbres, hay momentítos de esos buenos, que cuando se van, nos empobrecen y nos dejan un poco huérfanos. Más aun en un programa como este, prácticamente diseñado para mí. Poco amigo de salir los fines de semana y seguidor más o menos “fiel” de muchos de los temas tratados. Llenando para mi, unas horas difíciles, en las que la soledad y la melancolía son especialmente persistentes en sus cantos de sirena.
Es por eso como decía, que anoche sábado al llegar la 1.30 de la madrugada, sentado donde lo estoy en este mismo momento, miré hacia atrás y recorrí en unos pocos minutos la ultima década, y todos esos momentitos buenos, o al menos esos en los que escapar por unas horas de mis demonios, dejando aparcado el ego, y uniéndome a la marea de oyentes. Algunos estarían allí por curiosidad, otros por mero entretenimiento, y muchos creo yo, también por sentirnos un poco menos solos.
Esa es la principal diferencia que encuentro con el programa de tv. Aquellos que no sean de radio, o simplemente sólo conozcan Cuarto milenio, no comprenderán las diferencias entre un programa -genial- grabado, y la calidez y al mismo tiempo los escalofríos de la radio donde de verdad se muestra, con la magia intrínseca de este medio, ese sentimiento de hermandad de ‘La nave del misterio’.

Es por esto que anoche tras la visita de mi hermano y su compañera, me disponía a pasar una noche de sábado que yo ya sabía iba a ser especialmente melancólica. Es algo típico para todos los aficionados al ocio de interior como yo, que llegan estas fechas y todas las series que te gustan tienen su parón estival, la programación de la tv es aún más patética que la del resto del año, y el calor no deja a uno concentrarse lo suficiente como para leer. Es por esto que traté ayer de pensar como iba a pasar mi síndrome de abstinencia milenario. Pensé en películas de esas especiales que no le importa a uno volver a ver, pero tenía que ser algo que realmente me apeteciese en ese momento y que apartase de mi cabeza el hecho de que esos amigos fieles de la ultima década se habían ido. Sí, nos queda Cuatro y Cuarto Milenio, pero creo que -ojalá me equivoque- jamás volverá a ser lo mismo.
Mi hermano insiste en que Iker necesita volver a la carretera, refrescarse, volver a sentirse más reportero y menos presentador, no sé, quizás… pero creo que ha acabado un ciclo, uno más, y la vida y el pasar del tiempo son perdidas, unas vacuas e insignificantes, otras enormes e irreparables, pero todas nos van empobreciendo, todas ellas nos van puliendo y desbastando como un chorro de arena. dándonos forma sí, pero arrancándolos trozos en el proceso.

Gracias por descubrirnos tantos autores y temas, por mantener viva la chispa de la curiosidad y la duda y por tantos momentos de compañía sin siquiera habernos conocido nunca.
Anoche, en fin, sabiendo que como todos los veranos, la cadena Ser emitía los programas repetidos de esta temporada, la busqué en mi navegador como tantas y tanta veces, pero tras escuchar unos pocos minutos el que fue el primer programa emitido el septiembre pasado, cerré el enlace y me dije ( “como el que se arranca el hierro de una herida…” ) -No John, Mienio 3 ha terminado.

Buenas noches Iker.

No, no estoy muerto, aunque lo pareciese y aunque tampoco demasiada gente se daría cuenta. Sigo aquí languideciendo el escaso tiempo que no estoy trabajando -afortunadamente-. Y es por mi trabajo y por lo rendido que termino, que llevo tantísimo tiempo sin ponerme ante el teclado, a pesar de que no han sido pocas las veces que he sentido la llamada, pero el pegajoso tedio y el abrumador cansancio siempre terminan ganado la batalla.

Han pasado muchas cosas a nivel nacional y global en este mundo nuestro que parece ir cada vez mas a la deriva. Quiero pararme a reflexionar un día de estos e ir dedicando su merecido tiempo a cada uno de esos temas que esperan su turno en algún lugar tras mis ojos.
Pero a pesar de todo ello, no consigo casi nunca separar el grano de la paja, y al final, termino sentándome aquí mismo y dejandome llevar para no enfadar demasiado a mi espalda. Hoy sinembargo me he dado cuenta de que hace demasiado tiempo que no escribo, y en un principio iba a escribir sobre el panorama político y el fenómeno ‘Podemos’, pero cada vez que toco la política me termino cabreando y no me apetece hoy especialmente, prometo por lo tanto, dejarlo para más adelante en una futura entrada. Además una reciente conversación con mi ‘eterna batalla’ y una de sus referencias inspiradoras me ha hecho desviar el tema, y una vez más simplemente dejarme llevar.

Una vez más Marea me mece desde el pc y con su voz ronca me dice que:

“…de leña seca su ropaje, petenera su lamento,
en carne viva el carruaje que la lleva a sus adentros,
la sonrisa despeinada de ir en contra de los vientos,
de ir en contra de los vientos…”

Un vaso grande de Cola, algo de fumar y un par de cómics completan el caótico decorado de mi escritorio, y reclinado sobre la cama me sumerjo en la música y sobre todo en aquellas viejas canciones que me inspiraban antaño. y pensando en clásicos de mí banda sonora vital, Reincidentes es una referencia obligatoria. Y ha sido precisamente una vieja canción que hace tiempo que no escucho la que me ha hecho simplemente sentarme aquí, bajar un poco el volumen, e ir intercalando unos cuantos grupos de esos buenos de los que me acompañan desde mí más temprana adolescencia, cuando el mundo aún parecía poder cambiar.
La canción en cuestión “Buscando una canción”, sin ser ninguna maravilla, siempre me gustó, desde que salió en el l.p “Materia reservada” en un 1997 que ahora parece sumamente remoto.

“…Encerrado en mí habitación
persiguiendo la inspiración
siento un vaco en mis entrañas.
Busco la clave en un cigarro
estoy en blanco y desespero por momentos
algo tengo que contarles…”

A veces me siento así, en esta vida mía en eterno standby, en la que cada vez que creo conseguir una exigua victoría, descubro con desaliento que por lo visto no había entendido bien las reglas del juego.
Es la magia particular de la música, y en concreto de aquella que nos define. Nos transporta a años, situaciones, sentimientos distintos casi inmediatamente.
Tú, si estás ahí, ¿te has sentido alguna vez así?, en tu cubil/refugio/prisión particular, encerrado en ti mismo, recordando cuando las cosas eran de otra manera, y dándote cuenta de que es más fácil adormecer e ignorar el presente que afrontarlo para mejorarlo.

En definitiva sólo divago, dejandome llevar por las estrofas que he escuchado cientos de veces a lo largo de mí vida, dándome cuenta en el proceso de que había abandonado como a los buenos amigos que también son, a algunos de esos grupos que tanto me acompañaron en mis imberbes batallítas de sábado por la noche en aquellos ya desaparecidos Abraxas, Tikitanka, Marea y tantos otros pubs y bares, de aquellos buenos que antaño tenía Benidorm.

Y no, no es que añore esas noches de sábado -aunque sí a mis viejos amigos- en el fondo todo cambia y se magnifica, y también recuerdo muchas noches volviendo a casa derrotado, con el corazón roto y un amargo sabor en la boca, tarareando alguna canción triste de Los Suaves.

“…Hay veces que por las noches
llora toda mi vida,
colgadas de las pestañas
cien lágrimas suspendidas.
A este pozo de tristezas
ya no sé quién me arrojó.
Si te preguntan por mí,
diles siempre que no estoy.
Si te preguntan por mí,
diles siempre que no estoy…”

 

Por lo tanto la música o esas canciones especiales, no son ni mucho menos la panacea universal, tan sólo son una enlace un link a esos otros momentos. No creo de hecho que exista un remedio para esa “prima tristeza”, por eso todos buscamos alguna vez esos momentos de canciones tristes y recrearnos en nuestras miserias, que es precisamente lo que estaba haciendo cuando he decido ponerme a escribir por fin otra vez.
Como ya he dicho, un mix de canciones se reproducen desde youtube casi aleatoriamente, y me llevan de un recuerdo a otro, de una fase a otra de mí historia. Y es precisamente así, dando estos saltos cronológicos, como uno se da cuenta especialmente, como a veces un tema, dice exactamente eso que tu llevas horas pretendiendo escribir. Supongo que una buena canción es eso, algo con la que todo el mundo puede identificarse fácilmente en un momento u otro, pero hay ocasiones en las que he querido escribir cosas muy parecidas. La última vez fue extrañamente con un tema de el último disco de Extremoduro, “Para todos los públicos”, grupo que hace mucho tiempo que ya no me gusta apenas, sí que recuerdo muchos temas antiguos con cariño, pero a mi juicio cambiaron demasiado de golpe con el éxito, de todas formas este es un debate que no quiero iniciar.
La canción en sí es “Entre interiores” y me la descubrió -una vez más- mi eterna batalla, en uno de esos escasísimos momentos de compartir besos, charla y canciones en este mismo lugar. Esta preciosidad de la cual podría suscribir cada palabra dice así:

“No sale el sol si no encuentro
esa luz que tú llevas.
Hoy puede ser que llueva.
Que no puedo entrar en calor
si te vas y no vienes.
Hoy puede hasta que nieve.
¿Y yo para qué las quiero,
las cuatro estaciones,
si todo lo que sueño
está entre interiores?
Fui a visitarla por ver
si en el fondo aún me quiere,
dijo:
-¿A qué coño vienes?
-Que vengo a mirarte y callarme
y saber cómo eres.
-Dime ya lo que quieres.
¿Y yo para qué las quiero,
todas las palabras,
si todo lo que sueño
está en las entrañas?

Quiero decirte en silencio que sobran palabras,
que faltan momentos, que no siento nada,
que vengo a buscarte y que nunca te encuentro.
Busco una paz negociada con mis sentimientos
y encuentro un vacío llenito de nada
y empieza otra guerra y a cada momento…
Quiero morir, si no estás,
de una muerta violenta
Creo que hoy habrá tormenta.
Que no encuentro paz
porque hablar a su lado no pude.
Ya se acercan las nubes.
¿Y yo para qué las quiero,
las cuatro estaciones,
si todo lo que sueño
está entre interiores?
¿Y yo para qué las quiero,
todas las palabras,
si todo lo que sueño
está en las entrañas?”

 

Cuánto me queda aun por aprender… qué difícil es incluso estando definitivamente hundido en el fango, encontrar esas frase que me vacíen liberen de tantas faltas ajenas. Es por esto que me cuesta tanto últimamente ponerme a teclear cuando como ahora mismo, sentado en la cargada y asfixiante atmósfera de mi cubil, entre mi ordenado caos, de novelas, cómics, reglamentos roleros y algo de fumar, escucho suavemente como el oleaje en los pies, esas bandas que me han acompañado en tantos amargos ratos decir mucho mejor que:

“no quiero tu amor temporero,
tu flujo de hiel, tus ganas de perder,
aunque se que si te vas me quedo en ná,
no pienso caer, no me voy a joder,
porque se que me acecha el día y el sol
pa follarme a cara de perro y decirme,
¿qué vas a hacer con tu mierda de poemas
sin su olor, sin su piel?”

 

 

 

 

 

 

 

 

25-1-2015. Mí cubil.

Muy apreciado y admirado Sr Jiménez:

Para empezar permíteme por favor tutearte, ya que admito sin ningún rubor y con cierto orgullo ser un miembro de la gran familia milenaria, ‘ande yo caliente…’ Quiero dejar claro esto de antemano, ya que en el remotísimo caso de que llegaras a leer estas líneas es primordial para mí que comprendas lo que realmente quiero decir con esta critica hecha desde la más sincera y sana admiración a un gran comunicador y divulgador.
Descubrí Milenio 3 casi sin querer, una noche de viernes en el valle de Toledo. Sentado en mi viejo coche -ese mismo que también se llevó la crisis hace poco- buscando junto a mi entonces compañera en el dial algo que escuchar. De pronto tu especial voz con esa cadencia casi hipnótica, nos dejó clavados en la Ser. Cuál fue nuestra sorpresa cuando al día siguiente descubrimos que también había programa los sábados. Meses después llego Cuatro y con el Cuarto Milenio.
Yo siempre he sido, desde muy pequeño al menos, seguidor de estos temas. Ya escuchaba a Miguel Blanco y su Espacio en Blanco con apenas 12 años, aunque mi pasión y curiosidad por todas estas cosas, me viene incluso de antes, de los viejos libros de J.J Benítez que acostumbraba a leer mi madre, y de los programas del gran Fernando Jiménez del Oso que veía siempre con ella.
Mi madre ya no es tan fiel como yo, intercala Cuarto milenio con sus programas de cotilleo, y siempre se queda dormida cuando intenta escuchar el programa en la Ser. Yo no, mis sábados noche salvo escasísimos casos de fuerza mayor, están reservados a mis dos horítas y media de radio. Eso sí, ahora el trabajo -afortunadamente- me impide ver Cuarto milenio, con lo que tengo que verlo on line los lunes por la tarde.

Con toda esta cháchara sólo quiero contextualizar el hecho de que soy un agradecido seguidor de tu trabajo y el de tu excelente equipo. Por ello me veo en el derecho de exponer aquí esas pocas cosas que no me gustan.
Como cualquier seguidor de estos temas, la edad me hace verlo todo con un ojo mucho más critico, y temas que me apasionaban han perdido su chispa, aunque he descubierto muchos nuevos y otros antiguos, que ahora con el prisma de la experiencia me parecen sin embargo mucho más interesantes. Digo esto para aclarar que no son los contenidos del programa lo que me ha ‘molestado’ si no más bien ciertas opiniones vertidas en él.

Una vez que -espero- este punto ha quedado suficientemente claro, trataré de ir al grano y explicarme:
Quizás te sorprenda -aunque no sé por qué debería- pero a pesar de ser un apasionado lector, oyente y televidente de estos -y muchos otros temas- soy ateo.
Anoche por enésima vez esta y en otras temporadas volviste a insinuar/comparar’ ateísmo con ignorancia o más bien estrechez de miras.
Sé bien que sabes, hombre evidentemente mucho más cultivado que yo -de ahí mi admiración- que esa no es en absoluto la definición de la palabra en cuestión, más bien es todo lo contrario, pero esa por supuesto, es sólo mí opinión.
Puedo coincidir contigo hasta cierto punto en el mensaje “revolucionario” de el cristianismo en su momento y por su contexto histórico, pero me llega mucho más palpable y evidentemente lo que el hombre ha hecho hace y hará con la religión. Coincido insisto, en la necesidad de ciertas pautas de comportamiento, pero afortunadamente, tanto yo como todos los demás ateos, tenemos la ética, el sentido común y los valores y/o principios para llenar ese -por llamarlo de alguna manera- vacío moral.
Y por favor no me entiendas mal, así como no veo un misterio tras cada mancha de humedad o foto borrosa, daría todo por haber sobrevolado las lineas de Nazca o saber cómo suena el silencio en la supuesta cámara del rey de La gran pirámide de Gizáh como tú.
Al igual que tampoco creo en absoluto que la ciencia tenga -aún- todas las respuestas. Ambos sabemos que la superstición de hoy es la ciencia del mañana.
Más he encontrado un punto de acercamiento entre ambas posturas buscando lo mejor de entre todas esas cosas que me interesan, y entre la poesía -otra de mis pasiones- de mi niñez, recuerdo que ya Becquer nos decía que:

” Mientras la ciencia a descubrir no alcance
Las fuentes de la vida,
Y en el mar o en el cielo haya un abismo
Que al cálculo resista;

Mientras la humanidad siempre avanzando
No sepa a dó camina;
Mientras haya un misterio para el hombre,
¡Habrá poesía!”

Así como prácticamente antes de ayer la iglesia nos decía que nuestro pequeño sistema era todo el universo, hoy sin embargo astrónomos y poetas se confirman mutuamente, las estrellas son incuantificables… Qué no sabremos pasado mañana…

El próximo sábado estaré ahí como siempre para seguir satisfaciendo mi curiosidad.
Un muy afectuoso y milenario saludo.

Sin sueños…

Publicado: 21 diciembre, 2014 en Amigos, Animales, Filosofía, Hurones, Poesía, Reflexiones
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Decía Charles Bukoski en su poema sin sueños:

“…Las camareras de pelo gris
en los cafés por la noche
se rindieron,
y mientras camino por las veredas de la luz
y miro las ventanas
de las casas de las enfermeras
puedo ver que ya no es
con ellas.
veo gente sentada en los bancos de la plaza
y puedo ver por la manera
en que se sientan y miran
que se acabó.

veo gente manejando autos
y veo por la manera en que manejan sus autos
que ni aman ni son
amados
ni consideran el sexo
está todo olvidado
como una vieja película.

veo gente en las tiendas y supermercados
caminando por los pasillos
comprando cosas
y puedo ver por la manera en que
les queda la ropa y por la manera en que
caminan y por sus caras y sus ojos
que no les importa nada
y nada se preocupa
por ellos
puedo ver cien personas por día
que se rindieron
del todo

si voy al hipódromo
o a algún espectáculo deportivo
puedo ver miles
que no sienten nada por nada o
por nadie
y no reciben
ningún sentimiento.

por todas partes veo a aquellos que
no mendigan nada sino
comida, refugio y
ropa, ellos se concentran
en eso,
sin sueños.

no entiendo por qué esa gente no
desaparece
no entiendo por qué esa gente no
expira
por qué las nubes
no los asesinan
o por qué los perros
no los asesinan
o por qué las flores y los niños
no los asesinan,
no entiendo
supongo que ya están asesinados
sin embargo, no puedo acomodarme al
hecho de que existan
porque son
demasiados

cada día
cada noche
hay más de ellos
en los subterráneos
en los edificios
en los parques

no sienten terror
por no amar
o por no
ser amados.

tantas tantas tantas
de mis criaturas
compañeras…”

Y en días como el de hoy, o más bien temporadas o periodos como el de hoy, suscribo cada palabra, desde luego sin el peculiar y toscamente bello estilo del poeta norteamericano.
Estas putas fechas que no deberían afectarme, me deprimen sin embargo. A pesar de tener trabajo nuevo -que no está mal por cierto, aunque mi quejumbrosa espalda no opine lo mismo, este 2014 ha sido otro año clon a los últimos, otro año sin terreno fértil para tener sueños ni ilusiones, más allá de que estas sean fácilmente alcanzables, o al menos así me parecen a mí. Cuando uno sólo desea ya tener un traguíto dulce entre tanta y tanta hiel.
Ahora tras descansar el fin de semana, y a horas de irme a la cama para emprender de nuevo una semana de trabajo, algo más corta eso sí, descargo mis frustraciones en estas páginas anónimas y virtuales.He estado toda la tarde leyendo en la terraza, y el hecho de la ausencia de la jaula de Logan y V, donde tenía por costumbre reposar los pies cuando leo en la terraza, me ha traído otra ves esa pesada sensación de vacío, como un jersey demasiado grueso cuando aun no ha empezado el frio. Esa sensación incomoda aúna en una sola, todas esas pérdidas que más o menos importantes han ido sucediendo a lo largo de este – otro – annus horribilis.
A veces no somos conscientes del todo de esos pequeños cambios, que se dan tan paulatinamente que casi dudamos de que estén ocurriendo, como los sutiles aunque constantes avances en las tecnologías, o las asfixiantes leyes con las que este gobierno agonizante quiere poner el nefasto colofón a su criminal gestión, bajando y bajando cada día un poco más el volumen de nuestra voz, hasta que al final sólo podremos hablar en susurros. Como esos actores que has visto durante toda tu vida en la pantalla, y un día descubres en las noticias casi de pasada que han muerto. Quizás morir es eso, que hablen de uno en pasado y casi de soslayo.

Acompañándome mientras escribo en esta habitación/cubil/refugio mío, Marea desde el pc me dice -bajito para no interferir en la escritura- que:

“…voy a desligar las tibias de este diábolo sombrío
que hay veces que no se acuerda
de que sigo siendo un niño,
y sé que no habrá sedales cuando te hiera mi ausencia,
ojalá me quieras libre, ojalá me quieras,
yo te querré deshecho, te querré en la roca viva,
te querré en todos los versos
que no quieran tus pupilas,
yo te querré en la acequia, te querré en la cumbre fría,
te querré cuando el fantasma de tu voz venga a por mí…”

Hay determinadas canciones, al igual que pasa con ciertos poemas, que a pesar de su tristeza -o precisamente por esta…- que me sirven de pararrayos contra las penas de estas putas y manidas fechas, como el aceite que te impermeabiliza del agua…
Volviendo a lo de las ilusiones fácilmente alcanzables y la ausencia de sueños del principio, no niego que me dejo llevar por la corriente de la reciente pérdida del último eslabón que quedaba de una larga etapa de mi vida. Mientras Logan vivía seguía teniendo en cierto modo a V con él, pero ahora me doy cuenta de que ya no existen ninguno de los dos. Tan “sólo” en fotos y vídeos de móvil en momentos congelados en el tiempo que me parecen ahora sumamente remotos. Como me parece remota cualquier cosa que no sea conducir como un maniquí de casa al trabajo, o mucho más incluso, estar aquí, “básicamente” dejando pasar el tiempo. Cuando uno se da cuenta de que por mucho que le joda, esas horas de radio del sábado por la noche han perdido su sabor añejo, y el opio del fútbol ha roto su hipnosis, cuando uno como decía, recuerda que nunca recuerda ( valga la redundancia ) sus sueños, quizás se deba, a que ya no los tiene.
Decía Paulo Coelho que “…si deseas mucho algo, el universo entero conspira para que se cumpla…” , esta gilipollez new age que viene a significar que si quieres algo, trabaja para conseguirlo, o ” hazlo o no lo hagas pero no lo intentes…” que dijo aquel. Me río de esta tontería new age como decía, hay muchas pequeñas cosas que he deseado y deseo, cosas a mi modo de ver muy asequibles, se antojan quimeras justo cuando creo rozarlas con las yemas de los dedos. A veces la simple ventanilla de un coche que se apresura a marcharse es como un muro con alambre de espinos, y unos pocos kilómetros se tornan un océano. A veces cuando deseas mucho algo, el universo te mea en la cara, pero eso sí, se toma una cervecita a tu salud para volver a tener munición pronto.Sin embargo al mismo tiempo me pregunto, qué sería de una persona como yo sin sueños. Nos legó Neruda que “sólo el gato nació completo y sabe lo que quiere…” todas las demás criaturas del universo sueñan ser algo, tener algo, simplemente soñar algo…
No creo en absoluto ser la excepción, pero no tener siquiera esos pequeños sueños, que son para otros como las hojas que no te molestas en limpiar porque quedan debajo del seto y no se ven, como esa moneda que tiene menos valor que el hecho de agacharse a recogerla. Por muy cínico que me estén volviendo los años y la vida, no puedo renunciar a soñar. Eso sería renunciar a mi nombre o a mi cara.
Lo bueno de soñar es que cada noche tenemos una nueva oportunidad. También la tendremos al comienzo de el nuevo año, como si el hecho de ponerle un numero a cada día lo distinguiese de su predecesor o del que le seguirá, de ese único día primigenio que se repite una y otra vez at nauseam. Sobre el 2015 tengo pocas certezas, seré más viejo, tendré menos pelo y más canoso, seré más cínico y amargado. A las noches de Milenio 3 y a los partidos les faltará algo, algo pequeño como esos sueños que la gente descarta cuando sacude el mantel. Sé también que el nuevo año me encontrará mucho más solo que el anterior pero con esos sueños pequeñitos guardados con celo aún en mis bolsillos.

“…Te vas y no te vas
y cuando vienes
rezo para que los trenes
se equivoquen de estación…”

J. Sabina

 

 

355

Anoche reparé realmente por primera vez en que ya no está.
Como cada sábado noche desde hace más tiempo del que puedo recordar, fui a la terraza a pedirle a Logan que compartiese mi habitación y la velada de Milenio 3. Uno siempre quiere compartir con sus amigos de verdad, los que considera esos simples momentitos buenos de la vida. Pero el rincón que ha ocupado su jaula durante los últimos 5 años estaba vacío.
Más tarde oía sin escuchar las palabras de Iker Jiménez, pero mi atención estaba centrada en encontrar el escondite de Logan. ¿se habrá metido en la mochila?, ¿ en el cajón de los calcetines quizás?.
Poco a poco la especial cadencia de Iker, fue reconquistando mi atención con sus historias y dejé que Logan se escondiese donde le viniera en gana, al fin y al cabo es sábado noche y yo tengo mi momento especial de radio, bajo el achaque eso sí, de una gripe bastante importante.
No fue hasta terminado el programa, que al ir a darle el último apretón de buenas noches y no encontrarlo en ninguno de sus escondrijos habituales, recordé por qué ese rincón de la terraza estaba vacío anoche.
Logan se me apagó en los brazos hace hoy una semana, justo después de compartir el programa del la madrugada del sábado al domingo. Llevaba una semana dilatando en el tiempo el momento de desmontar la jaula y bajarla la basura, porque eso representaba definitivamente la salida de mi huroncíto de la vida “oficial” de esta casa que es también mi jaula.
No fui consciente hasta ver ese vacío de que algo ya no era igual. He tenido toda la semana esa extraña presión en la nuca, ese cosquilleo caprichoso y esquivo que se tiene cuando alguien en tu casa ha movido un mueble, o el libro que te estas leyendo no está exactamente donde lo dejaste, esa sensación de que algo no esta como debería.
He salido varias veces a la terraza a lo largo de esta semana, pero al seguir allí la jaula, como un frío monumento a su ausencia, parecía no tener que enfrentarme aun a ello, no tener que asimilar que ya no iba a haber más noches de radio ni otros partidos de Valencia c.f que a él parecían aburrirle aun más que a mí, porque se los pasaba enteros durmiendo.
Anoche recordé que casi a estas mismas horas y sentado exactamente donde lo estoy ahora mismo, Logan me miraba por última vez muy fijamente con sus ojillos que aunque generalmente inexpresivos, parecían reflejar mil emociones a un tiempo, emociones que no pude identificar, y que me torturan. Quiero creer que una de ellas al menos, era paz, ya que sus 7 años parecían pesarle como 90, y distaba ya hace demasiado de aquel animalíto saltarín que perseguía a su compañera V en luchas fratricidas de sofá.
Ahora que yaces bajo el mismo tronco seco que los huesos de V y Sara, sé que ya no podré buscarte con la vista cuando Iker cuente algo especialmente interesante o tenebroso en la radio, casi esperando un comentario tuyo o cuando Paquito Alcacer meta el gol de la victoria.
Todo era menos frío y feo si estabas ahí. Por eso precisamente le puse ese nombre. “Logan”. Antiguamente en la Marvel muchos personajes tenían una frase, un sello personal, y el de Wolverine, personaje del que tome prestado su nombre, era: “Soy el mejor en mi trabajo, pero lo que hago no es agradable”.
Y sí, fuiste el mejor en estar siempre ahí, donde pudiese encontrarte siempre con la vista, o estirar el brazo y acariciarte para despertarte de tus eternas siestas, el tiempo suficiente y justo para mirarme sin mucho interés y volver a sumirte en un dulce sopor.

Espero que ahora si aun existes de alguna manera, ese dulce sopor y las persecuciones a trompicones con V sean eternas, y que puedas perdonarme por haberos dado una vida que no es la que tenía pensada para vosotros ni para mí mismo. Yo en cambio jamás podré perdonarte del todo por este vacío.

Quiero añadir si hay alguien ahí, que ahora que llega la gran fiesta del consumismo crudo y la hipocresía de oferta, no regalemos animales, y si decidimos hacernos con uno, recurramos a las muchas y muy saturadas protectores de animales de nuestras respectivas localidades. Si le dais una oportunidad a uno de esos seres, os garantizo personalmente un amor directamente proporcional al vacío que os dejará su ausencia. Aquí entraríamos en la eterna batalla entre amar y perder, o no haber amado nunca, es cuestión de prioridades, yo tengo clara la mía.
Antes de adoptar un nuevo miembro en la familia recordad que no es un juguete, que no se va a defender si decidimos ser crueles -Logan se dejaría hacer cualquier “perrería” si le das una galleta- y sobre todo que un animal será tan feliz o desgraciado como su “dueño” decida que lo sea…
Hasta siempre “Gogan” te echo mucho de menos.

“…cuando empezaron a desaparecer
como el oasis en los espejismos
a desaparecer sin últimas palabras
tenían en sus manos los trocitos
de cosas que querían…”

Mario Benedetti.

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¿Cuántos dados tienes?

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Muy buenas. La verdad es que nunca he sido el típico rolero comprador compulsivo de dados. Todos tenemos nuestras manías y caprichos en este tema, y de vez en cuando te apetece un nuevo juego de dados por el diseño, o te los regalan en las tiendas especializadas etc, y al final tras unos cuantos años jugando a esto, terminas teniendo un buen arsenal, pero como he dicho nunca he sido de comprar más dados de los necesarios. Así que sin más dilación los he contado y tengo exactamente 44 repartidos de la siguiente manera:

– 5 d 20.
– 4 d 12 ( tras 25 años como jugador apenas recuerdo haber usado un D12, como se nota que no soy de D&D… ).
-16 d 10.
– 6 d 8.
– 7d 6.
– 6 d 4.

Desde luego he tenido más, pero siempre está el que se cae debajo de un mueble, o el que te dejas en casa de un colega. Pero mis preferidos, mis dados fetiche son sin duda 2 de 10 que me venían en la caja de la edición yankee de Marvel súper heros rpg. Nos leemos mañana en el punto final del desafío. Que los dados os sean propicios.

Mis dados Marvel.

Mis dados Marvel.

¿Qué juego de rol vendiste?

Muy buenas, me acaba de llamar mi colega -con quien hace mucho que no hablaba- Jorge, compañero  también de correrías roleras, y eso me ha recordado que aún no había escrito la entrada de hoy. Así que vamos al lío, aunque estoy divagando porque no tengo mucho que contar respecto al desafío de hoy. Creo recordar que jamás he vendido un juego de rol, y si lo he hecho no sería relevante. Dándole otro enfoque a la pregunta como ¿ qué juego de rol perdiste? contestaría que he tenido mala suerte prestando juegos. Odio prestar libros en general, porque poca gente los trata con tanto celo como yo, y muchas de las veces que lo he hecho, me han perdido algún que otro reglamento, y me viene uno cuya perdida me JODIÓ con mayúsculas. Marvel súper heros R.P.G ( en inglés, claro…) de TSR, es decir palabras mayores para un marvelómano como yo.rpg_players No es que el juego fuese ninguna maravilla, de hecho tiene el mismo problema que el antiguo Star wars de Jóc, un riquisímo universo y una verdadera castaña de reglamento. Pero uno tiene su corazoncíto, y cuando se unen dos de mis mayores pasiones ( cómics  rol ) uno no se puede resistir. La cuestión es que se lo preste a un colega con el que más tarde perdí el contacto y nunca más volví a ver mi querido reglamento, eso sí, me quedé los 2D10 que venían en la caja  que aún a día de hoy son mis favoritos.

Al final me he enrollado…

Nos leemos mañana. Un saludo.

 

 

 

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¿ Qué juego de rol tienes en tu mesita?

Muy buenas roleros. Vamos a ver, debo aclarar que en mi escritorio, que es lo más parecido que tengo a una mesita, siempre hay un montón de papeles y trastos. Libretas para tomar notas, cómics, y papelajos varios. Estoy continuamente hojeando y releyendo cosas con lo que siempre tengo mucho material de lectura encima de la mesa donde estoy escribiendo en este preciso momento.
Para contestar e ir al grano, ahora mismo tengo:

Los primigenios ( suplemento para La llamada de Cthulhu )
Star wars: Guía del imperio.

Acompañados de algún que otro cómic y la novela de rigor que me este leyendo en el momento. El umbral de la eternidad. De Ken Follet, en el caso de hoy.

Un saludo, nos leemos mañana.

El desafío de los 30 días. Día 26.

Publicado: 26 noviembre, 2014 en "Frikismo"

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Fuera del entorno rolero ¿eres…?

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Muy buenas. La de hoy es una de esas preguntas donde extenderse a placer, pero no voy a hacerlo porque escribir con un teclado donde no funcionan la mitad de las teclas es un verdadero suplicio, así que resumiré mucho.
Me llamo John, soy de Benidorm y tengo 36 años. ¿qué soy? pues “parado, barbudo y militante” que decía la canción de Def con dos.
Fui un pésimo estudiante porque preferí pasar mi tiempo leyendo otro tipo de libros, leyendo cómics, jugando a rol y explorando los campos de alrededor de mi ciudad, y claro con el tiempo las cosas se pagan. Mi principal afición es la lectura y la escritura. Amo el cine, la música rock, punk, ska, heavy de los 80, hardcore, los cómic Marvel (principalmente) y a los animales. Soy un enamorado de los gatos aunque los últimos años los he compartido ( y comparto ) con hurones. Me encanta la política y me declaro ultraizquierdista, pero de los de siempre, no de los que se han puesto de moda por la crisis, yo ya tenía estas ideas antes de que me tocaran el bolsillo…
De haber servido para estudiar me hubiese gustado Psicología o filosofía, aunque también me interesa mucho cosas tan dispares como la arqueología y la antropología o la astronomía.
Soy un tipo sencillo que lleva demasiado tiempo intentando encontrar su sitio. Básicamente.