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milenio3

He dado muchas vueltas desde el pasado sábado, pensando en como iba a empezar esta -al menos para mí- inevitable entrada.
Pensé en recordar una vez más aquella primera vez en el valle de Toledo, cuando entre el ruido blanco de la radio y la música chillona que saltaba entre dial y dial, Milenio 3 se coló por primera vez en mi vida, con un programa de edificios encantados en la que era su 2ª temporada si no recuerdo mal. Pensé en recordar también las bolsas de palomitas, las cervezas, mi viejo Hyundai coupe y tantas y tantas cosas que sólo tienen sentido para mí. Pero pensándolo mejor y ayudándome de una Guinnes helada para combatir el calor infernal, y de un mix de The Doors desde youtube, me he dado cuenta de que no es de su principio de lo que quiero hablar, si no de el fin de Milenio 3.

Anoche sábado, habiendo pasado ya una semana y un poco como me ocurrió con la ya no tan reciente muerte de Logan mi amigo hurón, fue después, cuando me di cuenta de que realmente ese amigo que también era mi programa de radio de los sábados noche, se había ido para no volver. ¡Menudo drama! pensará alguno, y bueno, no, desde luego no es un drama, pero hay hábitos y costumbres, hay momentítos de esos buenos, que cuando se van, nos empobrecen y nos dejan un poco huérfanos. Más aun en un programa como este, prácticamente diseñado para mí. Poco amigo de salir los fines de semana y seguidor más o menos “fiel” de muchos de los temas tratados. Llenando para mi, unas horas difíciles, en las que la soledad y la melancolía son especialmente persistentes en sus cantos de sirena.
Es por eso como decía, que anoche sábado al llegar la 1.30 de la madrugada, sentado donde lo estoy en este mismo momento, miré hacia atrás y recorrí en unos pocos minutos la ultima década, y todos esos momentitos buenos, o al menos esos en los que escapar por unas horas de mis demonios, dejando aparcado el ego, y uniéndome a la marea de oyentes. Algunos estarían allí por curiosidad, otros por mero entretenimiento, y muchos creo yo, también por sentirnos un poco menos solos.
Esa es la principal diferencia que encuentro con el programa de tv. Aquellos que no sean de radio, o simplemente sólo conozcan Cuarto milenio, no comprenderán las diferencias entre un programa -genial- grabado, y la calidez y al mismo tiempo los escalofríos de la radio donde de verdad se muestra, con la magia intrínseca de este medio, ese sentimiento de hermandad de ‘La nave del misterio’.

Es por esto que anoche tras la visita de mi hermano y su compañera, me disponía a pasar una noche de sábado que yo ya sabía iba a ser especialmente melancólica. Es algo típico para todos los aficionados al ocio de interior como yo, que llegan estas fechas y todas las series que te gustan tienen su parón estival, la programación de la tv es aún más patética que la del resto del año, y el calor no deja a uno concentrarse lo suficiente como para leer. Es por esto que traté ayer de pensar como iba a pasar mi síndrome de abstinencia milenario. Pensé en películas de esas especiales que no le importa a uno volver a ver, pero tenía que ser algo que realmente me apeteciese en ese momento y que apartase de mi cabeza el hecho de que esos amigos fieles de la ultima década se habían ido. Sí, nos queda Cuatro y Cuarto Milenio, pero creo que -ojalá me equivoque- jamás volverá a ser lo mismo.
Mi hermano insiste en que Iker necesita volver a la carretera, refrescarse, volver a sentirse más reportero y menos presentador, no sé, quizás… pero creo que ha acabado un ciclo, uno más, y la vida y el pasar del tiempo son perdidas, unas vacuas e insignificantes, otras enormes e irreparables, pero todas nos van empobreciendo, todas ellas nos van puliendo y desbastando como un chorro de arena. dándonos forma sí, pero arrancándolos trozos en el proceso.

Gracias por descubrirnos tantos autores y temas, por mantener viva la chispa de la curiosidad y la duda y por tantos momentos de compañía sin siquiera habernos conocido nunca.
Anoche, en fin, sabiendo que como todos los veranos, la cadena Ser emitía los programas repetidos de esta temporada, la busqué en mi navegador como tantas y tanta veces, pero tras escuchar unos pocos minutos el que fue el primer programa emitido el septiembre pasado, cerré el enlace y me dije ( “como el que se arranca el hierro de una herida…” ) -No John, Mienio 3 ha terminado.

Buenas noches Iker.

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Sin sueños…

Publicado: 21 diciembre, 2014 en Amigos, Animales, Filosofía, Hurones, Poesía, Reflexiones
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Decía Charles Bukoski en su poema sin sueños:

“…Las camareras de pelo gris
en los cafés por la noche
se rindieron,
y mientras camino por las veredas de la luz
y miro las ventanas
de las casas de las enfermeras
puedo ver que ya no es
con ellas.
veo gente sentada en los bancos de la plaza
y puedo ver por la manera
en que se sientan y miran
que se acabó.

veo gente manejando autos
y veo por la manera en que manejan sus autos
que ni aman ni son
amados
ni consideran el sexo
está todo olvidado
como una vieja película.

veo gente en las tiendas y supermercados
caminando por los pasillos
comprando cosas
y puedo ver por la manera en que
les queda la ropa y por la manera en que
caminan y por sus caras y sus ojos
que no les importa nada
y nada se preocupa
por ellos
puedo ver cien personas por día
que se rindieron
del todo

si voy al hipódromo
o a algún espectáculo deportivo
puedo ver miles
que no sienten nada por nada o
por nadie
y no reciben
ningún sentimiento.

por todas partes veo a aquellos que
no mendigan nada sino
comida, refugio y
ropa, ellos se concentran
en eso,
sin sueños.

no entiendo por qué esa gente no
desaparece
no entiendo por qué esa gente no
expira
por qué las nubes
no los asesinan
o por qué los perros
no los asesinan
o por qué las flores y los niños
no los asesinan,
no entiendo
supongo que ya están asesinados
sin embargo, no puedo acomodarme al
hecho de que existan
porque son
demasiados

cada día
cada noche
hay más de ellos
en los subterráneos
en los edificios
en los parques

no sienten terror
por no amar
o por no
ser amados.

tantas tantas tantas
de mis criaturas
compañeras…”

Y en días como el de hoy, o más bien temporadas o periodos como el de hoy, suscribo cada palabra, desde luego sin el peculiar y toscamente bello estilo del poeta norteamericano.
Estas putas fechas que no deberían afectarme, me deprimen sin embargo. A pesar de tener trabajo nuevo -que no está mal por cierto, aunque mi quejumbrosa espalda no opine lo mismo, este 2014 ha sido otro año clon a los últimos, otro año sin terreno fértil para tener sueños ni ilusiones, más allá de que estas sean fácilmente alcanzables, o al menos así me parecen a mí. Cuando uno sólo desea ya tener un traguíto dulce entre tanta y tanta hiel.
Ahora tras descansar el fin de semana, y a horas de irme a la cama para emprender de nuevo una semana de trabajo, algo más corta eso sí, descargo mis frustraciones en estas páginas anónimas y virtuales.He estado toda la tarde leyendo en la terraza, y el hecho de la ausencia de la jaula de Logan y V, donde tenía por costumbre reposar los pies cuando leo en la terraza, me ha traído otra ves esa pesada sensación de vacío, como un jersey demasiado grueso cuando aun no ha empezado el frio. Esa sensación incomoda aúna en una sola, todas esas pérdidas que más o menos importantes han ido sucediendo a lo largo de este – otro – annus horribilis.
A veces no somos conscientes del todo de esos pequeños cambios, que se dan tan paulatinamente que casi dudamos de que estén ocurriendo, como los sutiles aunque constantes avances en las tecnologías, o las asfixiantes leyes con las que este gobierno agonizante quiere poner el nefasto colofón a su criminal gestión, bajando y bajando cada día un poco más el volumen de nuestra voz, hasta que al final sólo podremos hablar en susurros. Como esos actores que has visto durante toda tu vida en la pantalla, y un día descubres en las noticias casi de pasada que han muerto. Quizás morir es eso, que hablen de uno en pasado y casi de soslayo.

Acompañándome mientras escribo en esta habitación/cubil/refugio mío, Marea desde el pc me dice -bajito para no interferir en la escritura- que:

“…voy a desligar las tibias de este diábolo sombrío
que hay veces que no se acuerda
de que sigo siendo un niño,
y sé que no habrá sedales cuando te hiera mi ausencia,
ojalá me quieras libre, ojalá me quieras,
yo te querré deshecho, te querré en la roca viva,
te querré en todos los versos
que no quieran tus pupilas,
yo te querré en la acequia, te querré en la cumbre fría,
te querré cuando el fantasma de tu voz venga a por mí…”

Hay determinadas canciones, al igual que pasa con ciertos poemas, que a pesar de su tristeza -o precisamente por esta…- que me sirven de pararrayos contra las penas de estas putas y manidas fechas, como el aceite que te impermeabiliza del agua…
Volviendo a lo de las ilusiones fácilmente alcanzables y la ausencia de sueños del principio, no niego que me dejo llevar por la corriente de la reciente pérdida del último eslabón que quedaba de una larga etapa de mi vida. Mientras Logan vivía seguía teniendo en cierto modo a V con él, pero ahora me doy cuenta de que ya no existen ninguno de los dos. Tan “sólo” en fotos y vídeos de móvil en momentos congelados en el tiempo que me parecen ahora sumamente remotos. Como me parece remota cualquier cosa que no sea conducir como un maniquí de casa al trabajo, o mucho más incluso, estar aquí, “básicamente” dejando pasar el tiempo. Cuando uno se da cuenta de que por mucho que le joda, esas horas de radio del sábado por la noche han perdido su sabor añejo, y el opio del fútbol ha roto su hipnosis, cuando uno como decía, recuerda que nunca recuerda ( valga la redundancia ) sus sueños, quizás se deba, a que ya no los tiene.
Decía Paulo Coelho que “…si deseas mucho algo, el universo entero conspira para que se cumpla…” , esta gilipollez new age que viene a significar que si quieres algo, trabaja para conseguirlo, o ” hazlo o no lo hagas pero no lo intentes…” que dijo aquel. Me río de esta tontería new age como decía, hay muchas pequeñas cosas que he deseado y deseo, cosas a mi modo de ver muy asequibles, se antojan quimeras justo cuando creo rozarlas con las yemas de los dedos. A veces la simple ventanilla de un coche que se apresura a marcharse es como un muro con alambre de espinos, y unos pocos kilómetros se tornan un océano. A veces cuando deseas mucho algo, el universo te mea en la cara, pero eso sí, se toma una cervecita a tu salud para volver a tener munición pronto.Sin embargo al mismo tiempo me pregunto, qué sería de una persona como yo sin sueños. Nos legó Neruda que “sólo el gato nació completo y sabe lo que quiere…” todas las demás criaturas del universo sueñan ser algo, tener algo, simplemente soñar algo…
No creo en absoluto ser la excepción, pero no tener siquiera esos pequeños sueños, que son para otros como las hojas que no te molestas en limpiar porque quedan debajo del seto y no se ven, como esa moneda que tiene menos valor que el hecho de agacharse a recogerla. Por muy cínico que me estén volviendo los años y la vida, no puedo renunciar a soñar. Eso sería renunciar a mi nombre o a mi cara.
Lo bueno de soñar es que cada noche tenemos una nueva oportunidad. También la tendremos al comienzo de el nuevo año, como si el hecho de ponerle un numero a cada día lo distinguiese de su predecesor o del que le seguirá, de ese único día primigenio que se repite una y otra vez at nauseam. Sobre el 2015 tengo pocas certezas, seré más viejo, tendré menos pelo y más canoso, seré más cínico y amargado. A las noches de Milenio 3 y a los partidos les faltará algo, algo pequeño como esos sueños que la gente descarta cuando sacude el mantel. Sé también que el nuevo año me encontrará mucho más solo que el anterior pero con esos sueños pequeñitos guardados con celo aún en mis bolsillos.

“…Te vas y no te vas
y cuando vienes
rezo para que los trenes
se equivoquen de estación…”

J. Sabina

 

 

355

Anoche reparé realmente por primera vez en que ya no está.
Como cada sábado noche desde hace más tiempo del que puedo recordar, fui a la terraza a pedirle a Logan que compartiese mi habitación y la velada de Milenio 3. Uno siempre quiere compartir con sus amigos de verdad, los que considera esos simples momentitos buenos de la vida. Pero el rincón que ha ocupado su jaula durante los últimos 5 años estaba vacío.
Más tarde oía sin escuchar las palabras de Iker Jiménez, pero mi atención estaba centrada en encontrar el escondite de Logan. ¿se habrá metido en la mochila?, ¿ en el cajón de los calcetines quizás?.
Poco a poco la especial cadencia de Iker, fue reconquistando mi atención con sus historias y dejé que Logan se escondiese donde le viniera en gana, al fin y al cabo es sábado noche y yo tengo mi momento especial de radio, bajo el achaque eso sí, de una gripe bastante importante.
No fue hasta terminado el programa, que al ir a darle el último apretón de buenas noches y no encontrarlo en ninguno de sus escondrijos habituales, recordé por qué ese rincón de la terraza estaba vacío anoche.
Logan se me apagó en los brazos hace hoy una semana, justo después de compartir el programa del la madrugada del sábado al domingo. Llevaba una semana dilatando en el tiempo el momento de desmontar la jaula y bajarla la basura, porque eso representaba definitivamente la salida de mi huroncíto de la vida “oficial” de esta casa que es también mi jaula.
No fui consciente hasta ver ese vacío de que algo ya no era igual. He tenido toda la semana esa extraña presión en la nuca, ese cosquilleo caprichoso y esquivo que se tiene cuando alguien en tu casa ha movido un mueble, o el libro que te estas leyendo no está exactamente donde lo dejaste, esa sensación de que algo no esta como debería.
He salido varias veces a la terraza a lo largo de esta semana, pero al seguir allí la jaula, como un frío monumento a su ausencia, parecía no tener que enfrentarme aun a ello, no tener que asimilar que ya no iba a haber más noches de radio ni otros partidos de Valencia c.f que a él parecían aburrirle aun más que a mí, porque se los pasaba enteros durmiendo.
Anoche recordé que casi a estas mismas horas y sentado exactamente donde lo estoy ahora mismo, Logan me miraba por última vez muy fijamente con sus ojillos que aunque generalmente inexpresivos, parecían reflejar mil emociones a un tiempo, emociones que no pude identificar, y que me torturan. Quiero creer que una de ellas al menos, era paz, ya que sus 7 años parecían pesarle como 90, y distaba ya hace demasiado de aquel animalíto saltarín que perseguía a su compañera V en luchas fratricidas de sofá.
Ahora que yaces bajo el mismo tronco seco que los huesos de V y Sara, sé que ya no podré buscarte con la vista cuando Iker cuente algo especialmente interesante o tenebroso en la radio, casi esperando un comentario tuyo o cuando Paquito Alcacer meta el gol de la victoria.
Todo era menos frío y feo si estabas ahí. Por eso precisamente le puse ese nombre. “Logan”. Antiguamente en la Marvel muchos personajes tenían una frase, un sello personal, y el de Wolverine, personaje del que tome prestado su nombre, era: “Soy el mejor en mi trabajo, pero lo que hago no es agradable”.
Y sí, fuiste el mejor en estar siempre ahí, donde pudiese encontrarte siempre con la vista, o estirar el brazo y acariciarte para despertarte de tus eternas siestas, el tiempo suficiente y justo para mirarme sin mucho interés y volver a sumirte en un dulce sopor.

Espero que ahora si aun existes de alguna manera, ese dulce sopor y las persecuciones a trompicones con V sean eternas, y que puedas perdonarme por haberos dado una vida que no es la que tenía pensada para vosotros ni para mí mismo. Yo en cambio jamás podré perdonarte del todo por este vacío.

Quiero añadir si hay alguien ahí, que ahora que llega la gran fiesta del consumismo crudo y la hipocresía de oferta, no regalemos animales, y si decidimos hacernos con uno, recurramos a las muchas y muy saturadas protectores de animales de nuestras respectivas localidades. Si le dais una oportunidad a uno de esos seres, os garantizo personalmente un amor directamente proporcional al vacío que os dejará su ausencia. Aquí entraríamos en la eterna batalla entre amar y perder, o no haber amado nunca, es cuestión de prioridades, yo tengo clara la mía.
Antes de adoptar un nuevo miembro en la familia recordad que no es un juguete, que no se va a defender si decidimos ser crueles -Logan se dejaría hacer cualquier “perrería” si le das una galleta- y sobre todo que un animal será tan feliz o desgraciado como su “dueño” decida que lo sea…
Hasta siempre “Gogan” te echo mucho de menos.

“…cuando empezaron a desaparecer
como el oasis en los espejismos
a desaparecer sin últimas palabras
tenían en sus manos los trocitos
de cosas que querían…”

Mario Benedetti.

¿Cómo crees qué es la mejor forma de buscar jugadores para formar un grupo?

 

Vamos a ver, como en otras preguntas, podemos dividirla en dos partes, qué es lo que yo hacía, y que es lo que se puede hacer hoy en día.
En mi caso personal, como ya comenté en una entrada anterior, nunca fui de buscar jugadores, porque siempre jugábamos los mismos, el que también era mi grupo de amigos de todos los días. Jugaba con mis mejores amigos, con aquellos con los que después me iba de fiesta por ahí, o incluso con los que tiempo después terminé formando una banda de rock en el caso de dos de ellos, pero eso es otra historia. A lo que voy es que eran 3-4 chavales con los que estaba todos los días jugásemos o no, por lo que tardamos mucho en sentir la necesidad de regenerar el grupo incluyendo nuevos miembros. Conocíamos bien nuestra forma de jugar y/o dirigir, labor en la que nos íbamos alternando al tiempo que lo hacíamos también de juego.
Sí es cierto que llegó un verano en el que queríamos ampliar un poco los horizontes y pusimos un cartel en una juguetería ( aún no había tiendas de cómics/rol en Benidorm) donde trabajaba un chaval mayor que nosotros con el que habíamos jugado un par de veces al Cthulhu. Unas semanas después, un tipo singular respondió a nuestra llamada, pero eso sí que sería una historia muy larga de contar, ya que resulto ser todo un personaje…

Ahora bien, si me preguntas qué se puede hacer hoy en día, supongo que aparte del cartel en tu tienda de cómics/rol, las redes sociales supongo es la mejor opción. También está como siempre el boca a boca, comenta en tu trabajo o en tu clase que juegas a rol, en aquel que no te mire como si acabases de confesar que eres de Al-qaeda tendrás un jugador potencial.
Hasta mañana gente.

Puedes seguir al organizador y a los otros participantes del desafío aquí

Simplemente Logan…

Publicado: 5 marzo, 2014 en Amigos, Animales, Hurones, Reflexiones

Hoy ha amanecido una mañana clara y soleada, en contraste con los días anteriores, en los que el viento ha hecho estragos en nuestra piel de toro.
Quizás sólo porque sí, o tal vez para celebrar conmigo otro cumpleaños de un amiguito muy especial, aunque es un aniversario agridulce, porque es el primero que celebramos él y yo solos.

Con la llegada de estos meses primaverales, llegan también los cumpleaños de muchos y buenos amigos, además de algunos familiares y el mio propio, pero si hay una fecha que siempre tengo marcado en Marzo, ese es sin duda precisamente esta, el día en que Logan y V llegaron a esta existencia que les toco en suerte vivir.

Ahora que V es inmortal -al menos mientras yo viva-, Logan y yo compartimos esta bonita mañana, cuya claridad contrasta con el pesar y la acuciante sensación de que me falta algo importante dentro de este pecho mío, que esta más perforado que las cuencas mineras asturiana y leonesa juntas.

Él como siempre juguetea despreocupado a mi espalda mientras escribo, dando buena cuenta de una galleta de las que tanto le gustan, especialmente para la ocasión. Y yo, divago para variar, intentando encontrar las palabras adecuadas, aunque creo, que hoy más bien, es un día para celebrar en silencio, y darle gracias personalmente a él, por seguir haciéndome compañía ( mucha mas de lo que jamás comprenderá su mente huronil…) y animándome con su mera y silenciosa presencia, cuando poco a poco los cimientos de mi existencia se van resquebrajando.
Poco entiendes tú, de frases y divagaciones, por lo que espero que la galleta de mantequilla que te espera cuando despiertes de la siesta digestiva de la anterior galleta que te estas echando justo a mi espalda, te demuestre al menos una ínfima parte de mi gratitud.

No se si te gusta la radio o el fútbol, pero nos quedan muchas noches de Milenio 3, y muchos partidos del Valencia cf con los que sufrir. Tu no tienes que hacer nada, tan solo duerme en el cajón de los calcetines, y yo seré algo muy parecido a ‘feliz’, sabiendo simplemente que estas ahí.

 

“Y parece que fue ayer…”

Publicado: 14 diciembre, 2013 en Amigos, Reflexiones
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Que soy una persona sensible y que tiende a la melancolía, no es ningún secreto, para aquellos que más o menos me conocen. Por eso, haciendo caso de un consejo que me ha dado hace escasos minutos un ‘nuevo viejo’ amigo, voy a ponerme cómodo y divagar.

Para conseguir la atmósfera, o más bien, el estado mental adecuado, he recurrido a los clásicos de Barón, Maiden y Reincidentes, para situarme justo delante del archivo mental, que en algún lugar recóndito de mi mente, agrupa todos los recuerdos, de aquella extraña década que fueron los 80′, y que sin duda alguna es el tronco de todo esto.

A finales de dicha década, solía jugar muy a menudo a rol -las mejores partidas sin duda- y uno de esos juegos míticos que nos absorbía durante horas que se hacían muy cortas, era Rune quest. En este genial reglamento de Joc internacional, y bajo la dirección de mi colega Juan, tengo uno de los pocos PJs ( Personaje jugador ), que han sobrevivido a través de los años y las aventuras. Bien es cierto, que hace muchos años ya que no jugamos al Rune, y supongo que Shenia Enchasól descansará en ese limbo particular donde habitan los Pjs que mueren o se abandonan, supongo que en algún lugar de El bosque Invernal, su tierra natál,en el mundo de Gloraltha.
Shenia es ( o era..) una Mrli, ( Élfa marrón ), guerrera de profesión, aventurera por azares del destino y Señora del Bosque. Una especie de sacerdotisa guerrera de su religión, Aldrya, la señora verde, diosa de todo lo que crece.
Me decidí a llevar un personaje femenino por probar algo nuevo, alejarme de mis Nobles guerreros melniboneses en “Stormbringer” o mi jedi  cincuentón, fracasado y alcohólico de “Star wars”. Ademas cuando uno ( o una…) es un arquero experto, armado con un arco hecho de rama viva y que ademas de arma, es su espíritu familiar, no se necesita ser un guerrero bizarro, porque por norma general, los enemigos no llegaban a acercarse demasiado. Y en el caso de que esto ocurriese, siempre podía recurrir a mi tremenda agilidad ( DES 19 creo recordar…) y en última instancia, a “Rompetobillos” una enorme espada bastarda, que mi personaje consiguió en una campaña situada en la época oscura de los vikingos en nuestro propio mundo, al que llegamos a través del tan manído vórtice dimensional. Debía ser curiosa la estampa de una elfa de apenas 1,50 empuñando semejante cacharro de casi esa misma longitud.
Viví con este pj, muchas e increíbles aventuras, pasando por Apple lane y El abismo de la garganta de la serpiente, hasta llegar a la isla de los grifos y después, con el trabajo, la banda de rock en su momento, las parejas, o simplemente el hecho de dedicar más tiempo a juegos nuevos, terminaron de condenar a mi querida y batalladora élfa marrón al olvido.
Por qué me ha venido todo esto a la cabeza después de tanto tiempo, estaba pensando que el arco era el arma predilecta de ese personaje, y de que a casi ninguno de los otros que he interpretado en mundos de “espada y brujería” les ha faltada este arma entre sus pertrechos, pero que yo jamás había cogido uno de verdad…, hasta el pasado domingo.
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Esto que puede parecer trivial, enlaza directamente con lo de aquellos extraños 80´.
Inmerso como siempre en mi eterna pugna entre lo que deseo y la triste vida real, y a pesar de la brisa de aire nuevo en mi monotonía, que ha supuesto el curso del servef que acabo de comenzar, estas fechas que se acercan siempre me trastocan, y entre la ya cotidiana ausencia de V, y el bendito desgaste que me produce mí ( única ) guerra particular, la verdad es que necesitaba, pasar un rato con algunos amigos, de esos que son lejanos y próximos a un tiempo.
El pasado domingo, y después de organizarlo todo más o menos a ratos, aquellos que podían, nos reunimos un no pequeño grupo de antigüos compañeros de la clase de la E.G.B. Yo me enteré por mi colega Paco, que otra vez, y junto por desgracia a Campoy, se encontraron entre los grandes ausentes de la reunión, como ya pasara en la última cena por el 25º aniversario de nuestro colegio.
Lo del arco, aunque meramente anecdotico, fue muy divertido, y aunque no soy capaz de atravesar la cabeza de un troll negro a 150 metros de distancia, como sí lo hacía mi personaje, para mi sorpresa al menos di en la diana 3 de 4 veces que probé suerte.
Nuestros torpes intentos por acertar a un objetivo situado a apenas 3 metros, no fue sin embargo, ni mucho lo mejor que pasó aquel día.
La jornada comenzó temprano, y los primeros encuentros llegaron ya en la gasolinera de referencia en la que quedamos para ir todos juntos al lugar en cuestión. Algunos ya coincidimos en el mencionado aniversario, pero otros hacia literalmente 20 años que no nos veíamos, y la curiosidad y expectación eran máximas.
Cuando llegaron los rezagados, ya habíamos roto el hielo, y ya casi todos que esperábamos acudir, fuimos para el lugar, cedido amablemente por Eva y Jose su marido.

El clima, que amaneció soleado, y el lugar, a típica huerta de estas tierras alicantinas, acabaron de dibujar el escenario perfecto para las horas que nos disponíamos a pasar juntos.
Es curioso lo mucho y al mismo tiempo lo poco que hemos cambiado, con más o menos arrugas y kilos, menos pelo y algunas canas, casados, solteros y/o separados, reconocí al instante a todos y cada uno de mis compañeros, a aquellos a los que en la inmensa mayoría de los casos, les perdí la pista hace la friolera ya de 20 años.
Aquella que fue tu primera compañera de pupitre, es madre y tiene dos niños que han heredado sus ojazos. La niña a la que tirabas de las coletas en el recreo para hacerla rabiar ahora es arqueóloga o la chica tímida y reservada que se sentaba siempre detrás y con la que apenas crucé unas pocas palabras durante años, ahora es una mujer de conversación agradable con la que no pare de reírme.
No obvio ni olvido a nadie, la verdad es que el variopinto grupo que allí nos reunimos, fue una amplia representación de aquella clase y sobretodo aquella peculiar generación que fue la del 77-78. Y aunque vuelvo a recalcar que hubo muchos ausentes, los que acudimos lo pasamos genial entre las cervecitas, los vinachos y la misteleta de Xaló ( com Deu mana…) cortesía de la “compi” Ali C. De hecho al llegar la hora de la comida en sí, ya estábamos todos hasta arriba de picotear las numerosas viandas que se curraron las compañeras.
Lo cual no impidió que diésemos buena cuenta de la TREMENDA paella con la que nos obsequió nuestra inmejorable anfitriona. Al terminar la comida, ya volvíamos a ser esos chavales que se despidieron con 14-15 años, para emprender cada uno su propia aventura, y muchos para no volver a verse jamás.

Qué lejos quedan aquellos días en los que la mayor preocupación era tener hechos los deberes de matemáticas por si tenías la desgracia de que D. Manuel te sacase a la pizarra. Ahora las facturas, los curriculums y las ocupaciones propias de los hijos o las parejas,  ocupan nuestros desvelos nocturnos, algunos han tenido que salir de la terreta para reencontrar el camino, y otros siguen pateando las calles de nuestra amada/odiada ciudad, buscando su oportunidad sin perder jamás el cinismo ni la sonrisa.

A pesar de lo que diga el célebre tango, dos decadas son mucho tiempo, y a todos nos ha endurecido la piel el paso del tiempo y el peso de la experiencia. Todos hemos roto algún que otro corazón y también todos tenemos viejas batallas de desamor que contar. De esas que se cuentan a un desconocido a las 5 de la mañana cuando ya incluso los borrachos y los pesados se han marchado de la barra al tiempo que lo hacía la muscia del local. Hemos perdido gente y hemos encontrado a otra nueva, que nos ha recordado que aún queda esperanza entre tanto lodo. En el fondo eso es la base de todo. Hay algo fundamental, que sí que ha cambiado dentro de todos nosotros, y es, que la última vez que nos vimos marchar con nuestras mochilas al hombro, pensábamos que el mundo era mucho más pequeño, aunque infinitamente mas grande al mismo tiempo. Que había héroes que velaban anónimamente por nosotros, y que trabajaríamos en una oficina y tendríamos una casa cuando fuésemos… mayores. Pensábamos también, que el primer amor sería para siempre, y que si eres bueno con la gente, ésta te concede la misma gracia. Hoy sabemos que el mundo es muy distinto a aquel en el que nacimos y en el que creíamos vivir, a través de la peculiar óptica de los niños que fuimos. Pero sin ningún género de dudas, reuniones como la de la pasada semana, devuelven un poco de fé en la gente.

Para ir acabando, mi mas sincero agradecimiento a todos mis compañeros, por hacer ese día posible. Por poner todos vuestro granito de arena, para que pudiese ir, y por hacerme sentir por unas horas otra vez aquel chaval, que miraba por la ventana con vistas al hotel Cabana, que esperaba con ansia la hora del recreo.

Si es verdad que en las nuevas generaciones ( uff…, perdón, que mal suena eso…), si es verdad que en los niños está el futuro, quiero desearles la misma suerte que yo tuve, a los hijos de Eva y Edurne, que nos miraban con ojos curiosos y se preguntaban, quiénes eran todos esos “señores” que se reían con papá y mamá y actuaban como si los conocieran de toda la vida. Ojalá tengan tan buenos compañeros de clase como tuve yo.

Ali C, Ali L, Edurne, Marcos, Kalvo, Vanesa, Andres, Eva, y a las respectivas parejas que aguantaron estoicamente MUCHAS GRACIAS. A los que no pudisteis venir, y sobre todo a Campoy, un abrazo muy fuerte.

“Recuerdo que hace tiempo
creo que antes de nacer
cuando las horas perdidas
llegaban al amanecer.
No había que cumplir promesas
el cansancio era placer
las lagrimas eran de risas
y parece que aún fue ayer.
En los amigos creía
y en palabras de mujer
en Dios, patrias y banderas
y en el diablo también.
En leyes, familia y escuela
y, claro, también en el rey
voy recordando mentiras
y parece que aún fue ayer..”

Los Suaves.

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Pasados ya tres días, y ahora que la tremenda bola en mi garganta comienza a bajar, dejandome el aire justo para escribir, permíteme por favor, que divague un rato, ya que más incluso que en otras ocasiones no se muy bien qué es lo que quiero contar.

Como ya he contado (creo) en alguna otra ocasión, mi ex-compañera y yo, dimos muchas vueltas hasta que dimos con el nombre que iban a llevar nuestros recién adquiridos hurones.
Por desgracia del nombre de mis gatas Giovanna y Sara, se encargó mi hermana, y no fue hasta que tuve a mi primer hurón “Elric”, que no pude poner nombre a un nuevo amiguito. Elric nos dejó hace tiempo, y descansa desde entonces en una tumbita anónima bajo “La piedra del rey moro” en Toledo.
Tiempo después cuando los dos bichejos ahora conocidos como V y Logan llegaron a mi vida, pensé y pensé cómo iba a llamarlos- digo llamarlos, porque estoy seguro que en su mundo huronil, tienen sus propios nombres- y dimos vueltas y vueltas pasando por cómics, libros y películas, intentando decidir sus nombres.
Tras mucho pensar y pasando por opciones como Isis y Osiris, Seth Y Horus, Stan y Lee o Alan Y Moore, finalmente me decidí por honrarlos cons dos nombres de entre mis preferidos dentro del mundo del comic. Logan ( Wolverine) y V ( V de vendetta ).
No sé si a ellos les gustaron esos nombres -nunca lo sabré- pero la verdad es que les iban como anillo al dedo, aunque como siempre tiendo a hacer, yo hombre de coletillas al hablar -muy a mi pesar-, siempre terminaba llamándolos de otras maneras. En especial V, siempre acabó siendo mi princesíta.

Hace unas mañanas como cada día, con un café en la mano y dispuesto a sacar a mis amiguítos, asearlos y jugar un par de horas con ellos al tiempo que repaso las paginas de empleo los periódicos y con un poco de suerte escribo alguna tontería aquí, vine a la terraza en la que estoy ahora mismo, y ya desde lejos ví que algo o marchaba bien. V estaba tirada, retorcida en el rincón de la jaula donde ellos hacen sus cosas…
Mi bichejo, mi niña, mi princesíta había tendio una muerte miserable, y yacía como una muñeca rota sobre sus propios excrementos. Podría usar mi cháchara supérflua para maquillarlo y emponzoñarlo con resursos literários, pero por desgracia, fue así.

Desde entonces, sólo Logan y yo, compartimos café y juegos, en esta terraza que es tanto su prisión como la mía. El tubo de botes de “Pringles” por el que se perseguían como en un bucle infinito, se ha convertido en otro trasto inútil más, y esos sábados noche, de mantíta y Milenio 3, perderán gran parte de su magia, al no poder abrir el cajón de los calcetines, y verla enrollada sobre si misma, como un cálido ovillo de algodón.

No por esperada – V era ya vieja para los cánones mustelidos y llevaba tiempo enferma – su perdida me duele menos. Ninguna criatura debería morir así, ninguna criaturíta debería apagarse en una jaula, ignorada por la mirada impotente de su compañero y mientras yo dormía plácidamente.
Supongo que ya no importa mucho, supongo que esto es sólo un lloro disfrazado de homenaje. Pero no puedo evitar pensar que les debía una vida mejor a mis amiguitos. Cuando ambos llegaron a mi vida, yo tenía mí casa, donde vivían a sus anchas, y exploraban y correteaban libres hasta la noche. Pero cuando ésta manida crisis se lo llevó todo, y tuve que volver “con el rabo entre las piernas” a casa de mis padres, quedé relegado a mi vieja y pequeña habitación de adolescente, y ellos a una jaula en la terraza, que aunque grande, no deja de ser una jaula…
Al principio, y aún de vez en cuando, me ponían caritas tristes, cuando los metía, para ir a atender mis asuntos, pero poco a poco fueron asumiendo, que sus periodos de “libertad” se habían reducido drásticamente, a unas pocas horas, y los sábados por la noche de invierno.

V se fue apagando paulatinamente, con el lento transcurrir del tiempo, y ya apenas se apartaba del sueño, para comer muy frugalmente y permitirse muy de vez en cuando intentar algún juego con su compañero, juegos no correspondidos últimamente. Y es que Logan no parece notar la diferencia, cosa que sé que es humanizar sus sentimientos, pero no puedo evitar sentirme triste por ello.
En momentos así casi envidio – sólo casi…- a esas personas que creen en un cielo, pues me gustaría y reconfortaría pensar que ahora mismo, está en una cálida y mullida hamaca dormitando con Elric, mientras Sara y su madre Giovanna toman el sol y se limpian la una a la otra, con esa cara de absoluta autocomplacencia que sólo los gatos pueden reflejar. Pero tengo entendido que el amoroso y benevolente Dios de los cristianos, no les concedió alma a los animales, -otra prueba más de que no existe- más me alivia saber, que al menos en la nada, el dolor jamás volverá a alcanzarla.
Esta mañana veía una y otra vez, algunos de los vídeos que tengo en el teléfono, vídeos que solía hacerles para enviarselos a una amiguita mía de cinco años, que los adora, -hasta el punto en el que se ofreció a romper su hucha para llevarla al veterinario, cuando V enfermó-. En dichas grabaciones, intentaba hacerle llegar las peripecias cotidianas de los animalitos: sus comidas, sus juegos y peleas, etc. Me di cuenta viéndolos, más aún si cabe, del marcado deterioro, y de como V dejó de ser protagonista de los mismos, porque siempre dormía, o no podía seguir el vigoroso ritmo de juego de Logan. Ahora mismo, mientras escribo, repaso también los “vídeos mentales” que les vengo haciendo de un tiempo a esta parte, desde que iban teniendo ya una edad, porque no quiero olvidar sus gestos, y sus peculiaridades, y ahora mismo, haciendo tan sólo dos días que comparte una bucólica tumba, a la sombra de un algarrobo viejo y nudoso con Sara, en este preciso momento como decía, no se si la recuerdo como era, o si simplemente recuerdo lo que quiero recordar.
Para ir terminando y no revolcarme más en mi mismo, no podía sino elegir como foto para el post, el dibujo que me regaló mi amiguita en mi ultimo cumpleaños, porque no se me ocurre mejor homenaje que el amor que esta joven artista puso en el dibujo de “la ratita blanca” y de “Gogan” como ella siempre las llama.
No sé que broche poner a esto, ya que la única finalidad de estas letras es desahogarme, y suelo recurrir a alguna canción, o versos de poemas, que tiene relación (al menos para mí) con lo que estoy escribiendo. Hoy no tengo ganas, hoy te regalo unos versos improvisados, y hago otra anotación en mi kilométrica lista de cosas que no me gustan de este planeta, y es que tu ya no estas en él.

Pequeña, curiosa, ligera,
casi etérea,
como una idea genial en duermevela.
Pasaste correteando por mi pecho,
con tus cuatro patas izquierdas,
y te has llevado corriendo -sutil como una sombra-
años eternos de algunas alegrías furtivas
y muchas y crueles miserias.
Espíritu afín de tibia nieve,
prisionera de tus aspiraciones y tu torpe carrera.
¿Has visto princesita? ya te escribo en pasado
y te honro con poemas.
¿Has visto…, que solos nos dejas?

Tierra de nadie.

Publicado: 20 junio, 2013 en Amigos, Reflexiones
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Mi colega Antonio “El Kalvo” por fin se ha apuntado a clases de tiro con arco, y digo por fin, porque es algo que me lleva muchos años diciendo que quiere hacer, creo que practicamente desde que lo conocí, teniendo él 12 y yo 11 tiernos añitos, hará unos 24 años. Dicho así de pronto, puede parecer raro, sobre todo si no se conoce al elemento en cuestión, pero mi colega, hombre de firmes convicciones, y de peculiares habilidades, siempre abogó por la superviviencia, desde que siendo críos, estabamos convencidos, de que cualquier día, se iba a ir todo a “tomar por culo”.

“An” y yo, coincidimos cuando él repetía 5º y yo pasé a dicho curso.
Tenía ( y tiene ) una pequeña pero significativa cicatriz junto al ojo derecho, ( disimulada hoy por las arrugas tan características de todos aquellos que trabajan bajo el incisivo sol de esta terreta ) y que sumada a su condición de repetidor, le daban cierto aire de malote. Pero nada más lejos de la realidad. Yo aún no lo sabía, pero estaba a punto de conocer al que sería uno de mis más grandes amigos.

Es fácil congeniar cuando se tienen tantos gustos y aficiones en común, y desde luego entre nosotros, dos pre adolescentes fantasiosos, poco amigos de los deportes y que preferían escaparse al campo en lugar de dar vueltas por la ciudad, no tardó en surgir un lazo intenso, que terminó de forjarse cuando hicimos un intercambio, que nos enriqueció a ambos, para siempre.
Dentro de clase hicimos amistad por el amor común que sentíamos ambos por la historia, sobre todo por su vertiente bélica. Creo que en mi pobre vida académica, sólo saqué buenas notas en sociales y ética. Pero poco a poco, nos fuimos preguntando, qué nos gustaba fuera de las paredes del colegio público”Ausías March”, templo del saber donde los haya.

Quedamos un día en intercambiar algo de nuestras respectivas aficiones. Él me prestó una cinta de cassette que contenía en una cara el L.P “Pasión por el ruido” de Barricada, y en la otra, “Tierra de nadie”, el mejor disco sin ningún género de dudas de Barón rojo. Mis gustos musicales hasta la fecha, he de confesarlo, dejaban mucho que desear, -todos tenemos un pasado-, y en poco tiempo quede infectado por el virus del metal, infección que por fortuna, es crónica. Con doce años coreaba a voz en grito los himnos del metal nacional que contenía aquel L.P, y movía mis incipientes greñas, mientras rasgaba las imaginarias cuerdas de una raqueta de tenis, que usaba a modo de Gibson SG. Con aquella edad quería ser como Carlos de Castro ( vocalista de Barón ), y en parte la verdad es que lo he conseguido, aunque sólo sea en lo de el sobre peso y la futura calvicie…
¿Qué podía prestarle yo, para corresponder a tal enriquecimiento en mi vida?, sólo una cosa, el Giant-sized annual de Uncanny X men de 1987, “La muerte de Lobezno”. Publicado en España por Forum el año siguiente con formato de Especial de Navidad de La patrulla X. Autentico tesoro del cómic, dibujado por Alan Davis y guionizado como no podía ser de otra manera por un Chris Claremont en todo su esplendor, y que aún reposa en mi armario. ( el cómic, no Claremont… ).

Aparte y más allá, de el amor común por el rock-metal, y los comics, compartimos el gusto por recorrer las sendas de lo que era el pulmón de Benidorm, hasta que llegó “Mierda Mítica” y lo arrasó todo.
Aunque con los años me he vuelto más gandul, mantengo un magnetismo muy especial con ciertos rincones de mi niñez, sobre todo en Serra Cortina, o lo que nosotros conociamos como “Cath”, una larga historia…
Mi amigo sin embargo mantiene a diario su contacto con la naturaleza, aficionado como es, al senderismo, la bici o la escalada, por poner sólo unos pocos ejemplos. Nuestro respeto por los animales, -casi adoración en el caso de los gatos- y por la naturaleza, es algo también relacionado con aquello del arco del princípio, que es el nexo de unión de toda esta historia.
Durante los recreos, mientras los demás jugaban a algo parecido al fútbol pero que acercaba más a la batalla de Verdúm, Kalvo, yo y un par de inadaptados más de la clase, jugábamos a ser Lobezno y Coloso combatiendo a Magneto o al Juggernaut (teníamos doce años…). Quiero decir que íbamos un poco a contra corriente del resto de la clase, y estábamos situados en el “catalogo” no escrito de selección, que ya entonces había en cualquier clase, a caballo entre lo que hoy serian los “frikis” de la clase, pero eramos respetados por nuestra temible condición de “Heavys”. Repasando viejas fotos, ahora me doy cuenta que nuestras lampiñas caras inspiraban mas pena que temor.
No sólo no participabamos con los otros en los recreos, si no que en asignaturas más laxas, como gimnasia, tampoco eramos demasiado activos, más allá de la parte “obligatoria” de la clase. Después, cuando los chavales se separaban en grupos para jugar al balón o al basket, Kalvo y yo nos sentábamos debajo de las canastas, y dejábamos volar la mente, repasando alguna película que habíamos visto ese fin de semana, o algo emocionante que nos había gustado del cómic de La patrulla X, que tocase aquel mes. Si no recuerdo mal, por aquellas época, se publicaba en España, Las sagas Disolución y Renacimiento, situadas entre los nºs 81 hasta el ciento y pico (tendría que mover kilos de comics para mirar el nº exacto, y ni mi espalda ni la alergia al polvo me lo permiten ahora mismo.), de la edición por aquel entonces de Forum. Pero en definitiva esto no aporta mucho. A lo que me refería es a que muchas veces yo hablábamos de lo que era nuestro mundo propio, tan distinto al el que es hoy en día. Nuestro universo interior, se nutria de películas, comics, las primeras partidas a juegos de rol, es decir una sobre alimentación de mundos tan lejanos a aquel que pisaban nuestros pies, que muchas cosas que nos parecían muy importantes o relevantes, a día de hoy nos producen risas cuanto menos, es normal…, pero hay cosas que mi amigo siempre dijo que haría y que como hombre de palabra que es, ha terminado cumpliendo.
Durante las largas charlas, para enfado de “Chapela” nuestro peculiar profesor de gimnasia, Antonio y yo hablabamos del miedo a una guerra. Hay que contextualizar diciendo que eran más o menos los tiempos de la guerra con Gadaffi, y los últimos coletazos de la guerra fría, y películas como Terminator 2, no ayudaban demasiado a nuestras mentes roleras. Él siempre dijo, que tarde o temprano aprendería a usar un arco (como buen medio-elfo que es…), para estar preparado para cuando el Ragnarok aconteciese. Porque como siempre dice: -Se va la luz dos semanas y nos comemos vivos. Mi amigo no necesita edulcorar las palabras como yo, el dice lo que piensa exactamente como lo piensa, y es lo que hace de él, uno de esos filósofos, que lo son en mayor medida por lo que hacen que por como lo dicen.
Él siempre ha abogado por huir de un conflicto bélico y tirar “pal” monte a vivir de lo que la madre Gaia tenga en bien proveer.
A Kalvo la vida nunca le ha regalo nada, salvo muchos e incondicionales amigos, y es un tío trabajador y con el que siempre se puede contar.De carcajada estruendosa, y contagiosamente sincera. Vive como jugaba a rol, un poco ajeno a todo-demasiado tiene ya con su propio micro universo- e imaginado que va a pasar.
Cuando jugábamos a rol, principalmente a La llamada de Cthulhu, Rune quest o Stormbringer, Juan, Hugo y yo discutíamos las reglas y nos peleábamos y él en silencio y absorto, decoraba sus fichas de personaje, con escenas de la partida o de lo que se le pasaba por la cabeza en aquel momento. He buscado y buscado y no encuentro ya ninguna de aquellas viejas fichas, pero deberían estar expuestas en ARCO, en lugar de tanta mierda. Perdón, queria decir…, en lugar de tanto arte moderno.
Con esto pretendo colocar algunos factores a la compleja ecuación que és mi amigo.
Por eso cuando hace poco charlando por el móvil me dijo que por fin se había apuntado a clases de tiro con arco, lo primero que le dije fue: -Lo que te faltaba a ti macho…!!!. Y al mismo tiempo tuve dos sensaciones enfrentadas, una positiva, de orgullo, al ver a un colega cumplir un viejo anhelo, y al mismo tiempo, cierto cosquilleo desagradable por la espalda. ¿Habrá notado mi amigo algo que sólo él, gracias a su sangre mestiza élfica puede notar…?
Bromas aparte, no pude si no descojonarme cuando me lo contó, aunque todavía me reí más cuando cumplió otra vieja promesa nacida en otra conversación adolescente. Una noche, con unas cuantas cervezas de más supongo…, hablabamos sobre cual era el tatuaje más absurdo o feo que uno podía hacerse. Hugo propuso una vela de navidad con dos bolas, yo no recuerdo que chorrada dije, pero Kalvo, superándonos como siempre a todos, por esa mente cimentada sobre demasiadas horas de gags ( si es que puede haber demasiadas…) de los Monty Python, propuso uno muy peculiar, y que sería MUY largo de contextualizar. Muy recientemente, en su último cumpleaños este febrero, le regalaron el tatuaje más absurdo que alguien podría pensar, tatoo que luce con orgullo. Para saber cual, tendrás que conocer a mi amigo, y convencerle para que te enseñe una nalga…

A ver si pronto, ahora que ya ha llegado el aplastante calor estival, subimos a dar una vuelta nocturna por los viejos caminos, en los que imaginabamos de críos un futuro que distaba muchísimo de este. En el fondo seguimos siendo los mismo chavales, aunque ahora sólo soñamos dormidos o en el cine. El mundo pesa demasiado como para permitirse fantasear más de la cuenta, pero siempre es bueno ver a gente que aunque tarde décadas, no da la espalda a sus viejos sueños.

“No escucharán tu predicción
de una herencia letal
pero dirán “tiene razón”
cuando quizá sea tarde ya.”

Tierra de nadie. Barón rojo.