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Me hubiera gustado tener más tiempo para poder elaborar como se merece la ocasión esta reflexión, pero la verdad es que mi vagueza natural y mi tendencia a languidecer frente a internet cuando llego de trabajar, me ha llevado a este temporal abandono de mi blog.

Si estas ahí, simplemente quiero pedirte que mañana, vayas a votar o no, recuerdes.
Recuerda el paro, el hambre, a tu vecino buscando en el contenedor de basura de madrugada. Las miradas cabizbajas de las personas -que ya no se sentían como tal- en las filas de entrada a los comeddores sociales.
Recuerda por favor las miradas de desgana cuando no de desprecio cuando ibas a entregar un curriculum.
Recuerda a tu padre, tu hermano o tu amigo, sintiéndose viejo con 40 años a fuerza de oír que es mayor para esa oferta de trabajo. No olvides bajo ningún concepto, esas derechos que se han ido escurriendo entre los dedos de los trabajadores. Recuerda el sabor a hiel en la boca al tener que dar la gracias por jornadas de 10 horas diarias y contratos de 20 semanales.
Recuerda las miradas perdidas y desalentadas en las colas del paro. El vacío que sentías cada vez que tus buenos amigos te decían que no les importaba pagarte una pinta de cerveza y la soledad que te autoimpusite para no tener que aceptar su desinteresada y sincera, pero dolorosa ayuda.
Recuerda los desahucios, las preferentes, el terrorismo económico de estado, las puertas giratorias, recuerda a la gente en la calle y los ladrones en en congreso y el senado. Recuerda a la policía defendiendo a los bancos y partiendo literalmente los huesos del proletariado, despojado de toda salvo su dignidad.

Arrebatemos todo a aquellos que llevan repartidose nuestro sudor desde el 77, y al nuevo lobo con piel de cordero que quiere unirse al festín.

Repito que hubiera deseado dedicar más tiempo a esta simple reflexión, pues el momento historico desde luego lo merece. Espero -sin demasiada esperanza en realidad- que pueda hablar de cambios en un futuro. De un modo u otro está en nuestras manos, en las mano del pueblo. Vamos a intentarlo al menos, pero… ¿podremos?.

 

El que pide con timidez se expone a que le nieguen lo que pide sin convicción.

Robespierre.

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milenio3

He dado muchas vueltas desde el pasado sábado, pensando en como iba a empezar esta -al menos para mí- inevitable entrada.
Pensé en recordar una vez más aquella primera vez en el valle de Toledo, cuando entre el ruido blanco de la radio y la música chillona que saltaba entre dial y dial, Milenio 3 se coló por primera vez en mi vida, con un programa de edificios encantados en la que era su 2ª temporada si no recuerdo mal. Pensé en recordar también las bolsas de palomitas, las cervezas, mi viejo Hyundai coupe y tantas y tantas cosas que sólo tienen sentido para mí. Pero pensándolo mejor y ayudándome de una Guinnes helada para combatir el calor infernal, y de un mix de The Doors desde youtube, me he dado cuenta de que no es de su principio de lo que quiero hablar, si no de el fin de Milenio 3.

Anoche sábado, habiendo pasado ya una semana y un poco como me ocurrió con la ya no tan reciente muerte de Logan mi amigo hurón, fue después, cuando me di cuenta de que realmente ese amigo que también era mi programa de radio de los sábados noche, se había ido para no volver. ¡Menudo drama! pensará alguno, y bueno, no, desde luego no es un drama, pero hay hábitos y costumbres, hay momentítos de esos buenos, que cuando se van, nos empobrecen y nos dejan un poco huérfanos. Más aun en un programa como este, prácticamente diseñado para mí. Poco amigo de salir los fines de semana y seguidor más o menos “fiel” de muchos de los temas tratados. Llenando para mi, unas horas difíciles, en las que la soledad y la melancolía son especialmente persistentes en sus cantos de sirena.
Es por eso como decía, que anoche sábado al llegar la 1.30 de la madrugada, sentado donde lo estoy en este mismo momento, miré hacia atrás y recorrí en unos pocos minutos la ultima década, y todos esos momentitos buenos, o al menos esos en los que escapar por unas horas de mis demonios, dejando aparcado el ego, y uniéndome a la marea de oyentes. Algunos estarían allí por curiosidad, otros por mero entretenimiento, y muchos creo yo, también por sentirnos un poco menos solos.
Esa es la principal diferencia que encuentro con el programa de tv. Aquellos que no sean de radio, o simplemente sólo conozcan Cuarto milenio, no comprenderán las diferencias entre un programa -genial- grabado, y la calidez y al mismo tiempo los escalofríos de la radio donde de verdad se muestra, con la magia intrínseca de este medio, ese sentimiento de hermandad de ‘La nave del misterio’.

Es por esto que anoche tras la visita de mi hermano y su compañera, me disponía a pasar una noche de sábado que yo ya sabía iba a ser especialmente melancólica. Es algo típico para todos los aficionados al ocio de interior como yo, que llegan estas fechas y todas las series que te gustan tienen su parón estival, la programación de la tv es aún más patética que la del resto del año, y el calor no deja a uno concentrarse lo suficiente como para leer. Es por esto que traté ayer de pensar como iba a pasar mi síndrome de abstinencia milenario. Pensé en películas de esas especiales que no le importa a uno volver a ver, pero tenía que ser algo que realmente me apeteciese en ese momento y que apartase de mi cabeza el hecho de que esos amigos fieles de la ultima década se habían ido. Sí, nos queda Cuatro y Cuarto Milenio, pero creo que -ojalá me equivoque- jamás volverá a ser lo mismo.
Mi hermano insiste en que Iker necesita volver a la carretera, refrescarse, volver a sentirse más reportero y menos presentador, no sé, quizás… pero creo que ha acabado un ciclo, uno más, y la vida y el pasar del tiempo son perdidas, unas vacuas e insignificantes, otras enormes e irreparables, pero todas nos van empobreciendo, todas ellas nos van puliendo y desbastando como un chorro de arena. dándonos forma sí, pero arrancándolos trozos en el proceso.

Gracias por descubrirnos tantos autores y temas, por mantener viva la chispa de la curiosidad y la duda y por tantos momentos de compañía sin siquiera habernos conocido nunca.
Anoche, en fin, sabiendo que como todos los veranos, la cadena Ser emitía los programas repetidos de esta temporada, la busqué en mi navegador como tantas y tanta veces, pero tras escuchar unos pocos minutos el que fue el primer programa emitido el septiembre pasado, cerré el enlace y me dije ( “como el que se arranca el hierro de una herida…” ) -No John, Mienio 3 ha terminado.

Buenas noches Iker.

No, no estoy muerto, aunque lo pareciese y aunque tampoco demasiada gente se daría cuenta. Sigo aquí languideciendo el escaso tiempo que no estoy trabajando -afortunadamente-. Y es por mi trabajo y por lo rendido que termino, que llevo tantísimo tiempo sin ponerme ante el teclado, a pesar de que no han sido pocas las veces que he sentido la llamada, pero el pegajoso tedio y el abrumador cansancio siempre terminan ganado la batalla.

Han pasado muchas cosas a nivel nacional y global en este mundo nuestro que parece ir cada vez mas a la deriva. Quiero pararme a reflexionar un día de estos e ir dedicando su merecido tiempo a cada uno de esos temas que esperan su turno en algún lugar tras mis ojos.
Pero a pesar de todo ello, no consigo casi nunca separar el grano de la paja, y al final, termino sentándome aquí mismo y dejandome llevar para no enfadar demasiado a mi espalda. Hoy sinembargo me he dado cuenta de que hace demasiado tiempo que no escribo, y en un principio iba a escribir sobre el panorama político y el fenómeno ‘Podemos’, pero cada vez que toco la política me termino cabreando y no me apetece hoy especialmente, prometo por lo tanto, dejarlo para más adelante en una futura entrada. Además una reciente conversación con mi ‘eterna batalla’ y una de sus referencias inspiradoras me ha hecho desviar el tema, y una vez más simplemente dejarme llevar.

Una vez más Marea me mece desde el pc y con su voz ronca me dice que:

“…de leña seca su ropaje, petenera su lamento,
en carne viva el carruaje que la lleva a sus adentros,
la sonrisa despeinada de ir en contra de los vientos,
de ir en contra de los vientos…”

Un vaso grande de Cola, algo de fumar y un par de cómics completan el caótico decorado de mi escritorio, y reclinado sobre la cama me sumerjo en la música y sobre todo en aquellas viejas canciones que me inspiraban antaño. y pensando en clásicos de mí banda sonora vital, Reincidentes es una referencia obligatoria. Y ha sido precisamente una vieja canción que hace tiempo que no escucho la que me ha hecho simplemente sentarme aquí, bajar un poco el volumen, e ir intercalando unos cuantos grupos de esos buenos de los que me acompañan desde mí más temprana adolescencia, cuando el mundo aún parecía poder cambiar.
La canción en cuestión “Buscando una canción”, sin ser ninguna maravilla, siempre me gustó, desde que salió en el l.p “Materia reservada” en un 1997 que ahora parece sumamente remoto.

“…Encerrado en mí habitación
persiguiendo la inspiración
siento un vaco en mis entrañas.
Busco la clave en un cigarro
estoy en blanco y desespero por momentos
algo tengo que contarles…”

A veces me siento así, en esta vida mía en eterno standby, en la que cada vez que creo conseguir una exigua victoría, descubro con desaliento que por lo visto no había entendido bien las reglas del juego.
Es la magia particular de la música, y en concreto de aquella que nos define. Nos transporta a años, situaciones, sentimientos distintos casi inmediatamente.
Tú, si estás ahí, ¿te has sentido alguna vez así?, en tu cubil/refugio/prisión particular, encerrado en ti mismo, recordando cuando las cosas eran de otra manera, y dándote cuenta de que es más fácil adormecer e ignorar el presente que afrontarlo para mejorarlo.

En definitiva sólo divago, dejandome llevar por las estrofas que he escuchado cientos de veces a lo largo de mí vida, dándome cuenta en el proceso de que había abandonado como a los buenos amigos que también son, a algunos de esos grupos que tanto me acompañaron en mis imberbes batallítas de sábado por la noche en aquellos ya desaparecidos Abraxas, Tikitanka, Marea y tantos otros pubs y bares, de aquellos buenos que antaño tenía Benidorm.

Y no, no es que añore esas noches de sábado -aunque sí a mis viejos amigos- en el fondo todo cambia y se magnifica, y también recuerdo muchas noches volviendo a casa derrotado, con el corazón roto y un amargo sabor en la boca, tarareando alguna canción triste de Los Suaves.

“…Hay veces que por las noches
llora toda mi vida,
colgadas de las pestañas
cien lágrimas suspendidas.
A este pozo de tristezas
ya no sé quién me arrojó.
Si te preguntan por mí,
diles siempre que no estoy.
Si te preguntan por mí,
diles siempre que no estoy…”

 

Por lo tanto la música o esas canciones especiales, no son ni mucho menos la panacea universal, tan sólo son una enlace un link a esos otros momentos. No creo de hecho que exista un remedio para esa “prima tristeza”, por eso todos buscamos alguna vez esos momentos de canciones tristes y recrearnos en nuestras miserias, que es precisamente lo que estaba haciendo cuando he decido ponerme a escribir por fin otra vez.
Como ya he dicho, un mix de canciones se reproducen desde youtube casi aleatoriamente, y me llevan de un recuerdo a otro, de una fase a otra de mí historia. Y es precisamente así, dando estos saltos cronológicos, como uno se da cuenta especialmente, como a veces un tema, dice exactamente eso que tu llevas horas pretendiendo escribir. Supongo que una buena canción es eso, algo con la que todo el mundo puede identificarse fácilmente en un momento u otro, pero hay ocasiones en las que he querido escribir cosas muy parecidas. La última vez fue extrañamente con un tema de el último disco de Extremoduro, “Para todos los públicos”, grupo que hace mucho tiempo que ya no me gusta apenas, sí que recuerdo muchos temas antiguos con cariño, pero a mi juicio cambiaron demasiado de golpe con el éxito, de todas formas este es un debate que no quiero iniciar.
La canción en sí es “Entre interiores” y me la descubrió -una vez más- mi eterna batalla, en uno de esos escasísimos momentos de compartir besos, charla y canciones en este mismo lugar. Esta preciosidad de la cual podría suscribir cada palabra dice así:

“No sale el sol si no encuentro
esa luz que tú llevas.
Hoy puede ser que llueva.
Que no puedo entrar en calor
si te vas y no vienes.
Hoy puede hasta que nieve.
¿Y yo para qué las quiero,
las cuatro estaciones,
si todo lo que sueño
está entre interiores?
Fui a visitarla por ver
si en el fondo aún me quiere,
dijo:
-¿A qué coño vienes?
-Que vengo a mirarte y callarme
y saber cómo eres.
-Dime ya lo que quieres.
¿Y yo para qué las quiero,
todas las palabras,
si todo lo que sueño
está en las entrañas?

Quiero decirte en silencio que sobran palabras,
que faltan momentos, que no siento nada,
que vengo a buscarte y que nunca te encuentro.
Busco una paz negociada con mis sentimientos
y encuentro un vacío llenito de nada
y empieza otra guerra y a cada momento…
Quiero morir, si no estás,
de una muerta violenta
Creo que hoy habrá tormenta.
Que no encuentro paz
porque hablar a su lado no pude.
Ya se acercan las nubes.
¿Y yo para qué las quiero,
las cuatro estaciones,
si todo lo que sueño
está entre interiores?
¿Y yo para qué las quiero,
todas las palabras,
si todo lo que sueño
está en las entrañas?”

 

Cuánto me queda aun por aprender… qué difícil es incluso estando definitivamente hundido en el fango, encontrar esas frase que me vacíen liberen de tantas faltas ajenas. Es por esto que me cuesta tanto últimamente ponerme a teclear cuando como ahora mismo, sentado en la cargada y asfixiante atmósfera de mi cubil, entre mi ordenado caos, de novelas, cómics, reglamentos roleros y algo de fumar, escucho suavemente como el oleaje en los pies, esas bandas que me han acompañado en tantos amargos ratos decir mucho mejor que:

“no quiero tu amor temporero,
tu flujo de hiel, tus ganas de perder,
aunque se que si te vas me quedo en ná,
no pienso caer, no me voy a joder,
porque se que me acecha el día y el sol
pa follarme a cara de perro y decirme,
¿qué vas a hacer con tu mierda de poemas
sin su olor, sin su piel?”

 

 

 

 

 

 

 

 

25-1-2015. Mí cubil.

Muy apreciado y admirado Sr Jiménez:

Para empezar permíteme por favor tutearte, ya que admito sin ningún rubor y con cierto orgullo ser un miembro de la gran familia milenaria, ‘ande yo caliente…’ Quiero dejar claro esto de antemano, ya que en el remotísimo caso de que llegaras a leer estas líneas es primordial para mí que comprendas lo que realmente quiero decir con esta critica hecha desde la más sincera y sana admiración a un gran comunicador y divulgador.
Descubrí Milenio 3 casi sin querer, una noche de viernes en el valle de Toledo. Sentado en mi viejo coche -ese mismo que también se llevó la crisis hace poco- buscando junto a mi entonces compañera en el dial algo que escuchar. De pronto tu especial voz con esa cadencia casi hipnótica, nos dejó clavados en la Ser. Cuál fue nuestra sorpresa cuando al día siguiente descubrimos que también había programa los sábados. Meses después llego Cuatro y con el Cuarto Milenio.
Yo siempre he sido, desde muy pequeño al menos, seguidor de estos temas. Ya escuchaba a Miguel Blanco y su Espacio en Blanco con apenas 12 años, aunque mi pasión y curiosidad por todas estas cosas, me viene incluso de antes, de los viejos libros de J.J Benítez que acostumbraba a leer mi madre, y de los programas del gran Fernando Jiménez del Oso que veía siempre con ella.
Mi madre ya no es tan fiel como yo, intercala Cuarto milenio con sus programas de cotilleo, y siempre se queda dormida cuando intenta escuchar el programa en la Ser. Yo no, mis sábados noche salvo escasísimos casos de fuerza mayor, están reservados a mis dos horítas y media de radio. Eso sí, ahora el trabajo -afortunadamente- me impide ver Cuarto milenio, con lo que tengo que verlo on line los lunes por la tarde.

Con toda esta cháchara sólo quiero contextualizar el hecho de que soy un agradecido seguidor de tu trabajo y el de tu excelente equipo. Por ello me veo en el derecho de exponer aquí esas pocas cosas que no me gustan.
Como cualquier seguidor de estos temas, la edad me hace verlo todo con un ojo mucho más critico, y temas que me apasionaban han perdido su chispa, aunque he descubierto muchos nuevos y otros antiguos, que ahora con el prisma de la experiencia me parecen sin embargo mucho más interesantes. Digo esto para aclarar que no son los contenidos del programa lo que me ha ‘molestado’ si no más bien ciertas opiniones vertidas en él.

Una vez que -espero- este punto ha quedado suficientemente claro, trataré de ir al grano y explicarme:
Quizás te sorprenda -aunque no sé por qué debería- pero a pesar de ser un apasionado lector, oyente y televidente de estos -y muchos otros temas- soy ateo.
Anoche por enésima vez esta y en otras temporadas volviste a insinuar/comparar’ ateísmo con ignorancia o más bien estrechez de miras.
Sé bien que sabes, hombre evidentemente mucho más cultivado que yo -de ahí mi admiración- que esa no es en absoluto la definición de la palabra en cuestión, más bien es todo lo contrario, pero esa por supuesto, es sólo mí opinión.
Puedo coincidir contigo hasta cierto punto en el mensaje “revolucionario” de el cristianismo en su momento y por su contexto histórico, pero me llega mucho más palpable y evidentemente lo que el hombre ha hecho hace y hará con la religión. Coincido insisto, en la necesidad de ciertas pautas de comportamiento, pero afortunadamente, tanto yo como todos los demás ateos, tenemos la ética, el sentido común y los valores y/o principios para llenar ese -por llamarlo de alguna manera- vacío moral.
Y por favor no me entiendas mal, así como no veo un misterio tras cada mancha de humedad o foto borrosa, daría todo por haber sobrevolado las lineas de Nazca o saber cómo suena el silencio en la supuesta cámara del rey de La gran pirámide de Gizáh como tú.
Al igual que tampoco creo en absoluto que la ciencia tenga -aún- todas las respuestas. Ambos sabemos que la superstición de hoy es la ciencia del mañana.
Más he encontrado un punto de acercamiento entre ambas posturas buscando lo mejor de entre todas esas cosas que me interesan, y entre la poesía -otra de mis pasiones- de mi niñez, recuerdo que ya Becquer nos decía que:

” Mientras la ciencia a descubrir no alcance
Las fuentes de la vida,
Y en el mar o en el cielo haya un abismo
Que al cálculo resista;

Mientras la humanidad siempre avanzando
No sepa a dó camina;
Mientras haya un misterio para el hombre,
¡Habrá poesía!”

Así como prácticamente antes de ayer la iglesia nos decía que nuestro pequeño sistema era todo el universo, hoy sin embargo astrónomos y poetas se confirman mutuamente, las estrellas son incuantificables… Qué no sabremos pasado mañana…

El próximo sábado estaré ahí como siempre para seguir satisfaciendo mi curiosidad.
Un muy afectuoso y milenario saludo.

Sin sueños…

Publicado: 21 diciembre, 2014 en Amigos, Animales, Filosofía, Hurones, Poesía, Reflexiones
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Decía Charles Bukoski en su poema sin sueños:

“…Las camareras de pelo gris
en los cafés por la noche
se rindieron,
y mientras camino por las veredas de la luz
y miro las ventanas
de las casas de las enfermeras
puedo ver que ya no es
con ellas.
veo gente sentada en los bancos de la plaza
y puedo ver por la manera
en que se sientan y miran
que se acabó.

veo gente manejando autos
y veo por la manera en que manejan sus autos
que ni aman ni son
amados
ni consideran el sexo
está todo olvidado
como una vieja película.

veo gente en las tiendas y supermercados
caminando por los pasillos
comprando cosas
y puedo ver por la manera en que
les queda la ropa y por la manera en que
caminan y por sus caras y sus ojos
que no les importa nada
y nada se preocupa
por ellos
puedo ver cien personas por día
que se rindieron
del todo

si voy al hipódromo
o a algún espectáculo deportivo
puedo ver miles
que no sienten nada por nada o
por nadie
y no reciben
ningún sentimiento.

por todas partes veo a aquellos que
no mendigan nada sino
comida, refugio y
ropa, ellos se concentran
en eso,
sin sueños.

no entiendo por qué esa gente no
desaparece
no entiendo por qué esa gente no
expira
por qué las nubes
no los asesinan
o por qué los perros
no los asesinan
o por qué las flores y los niños
no los asesinan,
no entiendo
supongo que ya están asesinados
sin embargo, no puedo acomodarme al
hecho de que existan
porque son
demasiados

cada día
cada noche
hay más de ellos
en los subterráneos
en los edificios
en los parques

no sienten terror
por no amar
o por no
ser amados.

tantas tantas tantas
de mis criaturas
compañeras…”

Y en días como el de hoy, o más bien temporadas o periodos como el de hoy, suscribo cada palabra, desde luego sin el peculiar y toscamente bello estilo del poeta norteamericano.
Estas putas fechas que no deberían afectarme, me deprimen sin embargo. A pesar de tener trabajo nuevo -que no está mal por cierto, aunque mi quejumbrosa espalda no opine lo mismo, este 2014 ha sido otro año clon a los últimos, otro año sin terreno fértil para tener sueños ni ilusiones, más allá de que estas sean fácilmente alcanzables, o al menos así me parecen a mí. Cuando uno sólo desea ya tener un traguíto dulce entre tanta y tanta hiel.
Ahora tras descansar el fin de semana, y a horas de irme a la cama para emprender de nuevo una semana de trabajo, algo más corta eso sí, descargo mis frustraciones en estas páginas anónimas y virtuales.He estado toda la tarde leyendo en la terraza, y el hecho de la ausencia de la jaula de Logan y V, donde tenía por costumbre reposar los pies cuando leo en la terraza, me ha traído otra ves esa pesada sensación de vacío, como un jersey demasiado grueso cuando aun no ha empezado el frio. Esa sensación incomoda aúna en una sola, todas esas pérdidas que más o menos importantes han ido sucediendo a lo largo de este – otro – annus horribilis.
A veces no somos conscientes del todo de esos pequeños cambios, que se dan tan paulatinamente que casi dudamos de que estén ocurriendo, como los sutiles aunque constantes avances en las tecnologías, o las asfixiantes leyes con las que este gobierno agonizante quiere poner el nefasto colofón a su criminal gestión, bajando y bajando cada día un poco más el volumen de nuestra voz, hasta que al final sólo podremos hablar en susurros. Como esos actores que has visto durante toda tu vida en la pantalla, y un día descubres en las noticias casi de pasada que han muerto. Quizás morir es eso, que hablen de uno en pasado y casi de soslayo.

Acompañándome mientras escribo en esta habitación/cubil/refugio mío, Marea desde el pc me dice -bajito para no interferir en la escritura- que:

“…voy a desligar las tibias de este diábolo sombrío
que hay veces que no se acuerda
de que sigo siendo un niño,
y sé que no habrá sedales cuando te hiera mi ausencia,
ojalá me quieras libre, ojalá me quieras,
yo te querré deshecho, te querré en la roca viva,
te querré en todos los versos
que no quieran tus pupilas,
yo te querré en la acequia, te querré en la cumbre fría,
te querré cuando el fantasma de tu voz venga a por mí…”

Hay determinadas canciones, al igual que pasa con ciertos poemas, que a pesar de su tristeza -o precisamente por esta…- que me sirven de pararrayos contra las penas de estas putas y manidas fechas, como el aceite que te impermeabiliza del agua…
Volviendo a lo de las ilusiones fácilmente alcanzables y la ausencia de sueños del principio, no niego que me dejo llevar por la corriente de la reciente pérdida del último eslabón que quedaba de una larga etapa de mi vida. Mientras Logan vivía seguía teniendo en cierto modo a V con él, pero ahora me doy cuenta de que ya no existen ninguno de los dos. Tan “sólo” en fotos y vídeos de móvil en momentos congelados en el tiempo que me parecen ahora sumamente remotos. Como me parece remota cualquier cosa que no sea conducir como un maniquí de casa al trabajo, o mucho más incluso, estar aquí, “básicamente” dejando pasar el tiempo. Cuando uno se da cuenta de que por mucho que le joda, esas horas de radio del sábado por la noche han perdido su sabor añejo, y el opio del fútbol ha roto su hipnosis, cuando uno como decía, recuerda que nunca recuerda ( valga la redundancia ) sus sueños, quizás se deba, a que ya no los tiene.
Decía Paulo Coelho que “…si deseas mucho algo, el universo entero conspira para que se cumpla…” , esta gilipollez new age que viene a significar que si quieres algo, trabaja para conseguirlo, o ” hazlo o no lo hagas pero no lo intentes…” que dijo aquel. Me río de esta tontería new age como decía, hay muchas pequeñas cosas que he deseado y deseo, cosas a mi modo de ver muy asequibles, se antojan quimeras justo cuando creo rozarlas con las yemas de los dedos. A veces la simple ventanilla de un coche que se apresura a marcharse es como un muro con alambre de espinos, y unos pocos kilómetros se tornan un océano. A veces cuando deseas mucho algo, el universo te mea en la cara, pero eso sí, se toma una cervecita a tu salud para volver a tener munición pronto.Sin embargo al mismo tiempo me pregunto, qué sería de una persona como yo sin sueños. Nos legó Neruda que “sólo el gato nació completo y sabe lo que quiere…” todas las demás criaturas del universo sueñan ser algo, tener algo, simplemente soñar algo…
No creo en absoluto ser la excepción, pero no tener siquiera esos pequeños sueños, que son para otros como las hojas que no te molestas en limpiar porque quedan debajo del seto y no se ven, como esa moneda que tiene menos valor que el hecho de agacharse a recogerla. Por muy cínico que me estén volviendo los años y la vida, no puedo renunciar a soñar. Eso sería renunciar a mi nombre o a mi cara.
Lo bueno de soñar es que cada noche tenemos una nueva oportunidad. También la tendremos al comienzo de el nuevo año, como si el hecho de ponerle un numero a cada día lo distinguiese de su predecesor o del que le seguirá, de ese único día primigenio que se repite una y otra vez at nauseam. Sobre el 2015 tengo pocas certezas, seré más viejo, tendré menos pelo y más canoso, seré más cínico y amargado. A las noches de Milenio 3 y a los partidos les faltará algo, algo pequeño como esos sueños que la gente descarta cuando sacude el mantel. Sé también que el nuevo año me encontrará mucho más solo que el anterior pero con esos sueños pequeñitos guardados con celo aún en mis bolsillos.

“…Te vas y no te vas
y cuando vienes
rezo para que los trenes
se equivoquen de estación…”

J. Sabina

 

 

355

Anoche reparé realmente por primera vez en que ya no está.
Como cada sábado noche desde hace más tiempo del que puedo recordar, fui a la terraza a pedirle a Logan que compartiese mi habitación y la velada de Milenio 3. Uno siempre quiere compartir con sus amigos de verdad, los que considera esos simples momentitos buenos de la vida. Pero el rincón que ha ocupado su jaula durante los últimos 5 años estaba vacío.
Más tarde oía sin escuchar las palabras de Iker Jiménez, pero mi atención estaba centrada en encontrar el escondite de Logan. ¿se habrá metido en la mochila?, ¿ en el cajón de los calcetines quizás?.
Poco a poco la especial cadencia de Iker, fue reconquistando mi atención con sus historias y dejé que Logan se escondiese donde le viniera en gana, al fin y al cabo es sábado noche y yo tengo mi momento especial de radio, bajo el achaque eso sí, de una gripe bastante importante.
No fue hasta terminado el programa, que al ir a darle el último apretón de buenas noches y no encontrarlo en ninguno de sus escondrijos habituales, recordé por qué ese rincón de la terraza estaba vacío anoche.
Logan se me apagó en los brazos hace hoy una semana, justo después de compartir el programa del la madrugada del sábado al domingo. Llevaba una semana dilatando en el tiempo el momento de desmontar la jaula y bajarla la basura, porque eso representaba definitivamente la salida de mi huroncíto de la vida “oficial” de esta casa que es también mi jaula.
No fui consciente hasta ver ese vacío de que algo ya no era igual. He tenido toda la semana esa extraña presión en la nuca, ese cosquilleo caprichoso y esquivo que se tiene cuando alguien en tu casa ha movido un mueble, o el libro que te estas leyendo no está exactamente donde lo dejaste, esa sensación de que algo no esta como debería.
He salido varias veces a la terraza a lo largo de esta semana, pero al seguir allí la jaula, como un frío monumento a su ausencia, parecía no tener que enfrentarme aun a ello, no tener que asimilar que ya no iba a haber más noches de radio ni otros partidos de Valencia c.f que a él parecían aburrirle aun más que a mí, porque se los pasaba enteros durmiendo.
Anoche recordé que casi a estas mismas horas y sentado exactamente donde lo estoy ahora mismo, Logan me miraba por última vez muy fijamente con sus ojillos que aunque generalmente inexpresivos, parecían reflejar mil emociones a un tiempo, emociones que no pude identificar, y que me torturan. Quiero creer que una de ellas al menos, era paz, ya que sus 7 años parecían pesarle como 90, y distaba ya hace demasiado de aquel animalíto saltarín que perseguía a su compañera V en luchas fratricidas de sofá.
Ahora que yaces bajo el mismo tronco seco que los huesos de V y Sara, sé que ya no podré buscarte con la vista cuando Iker cuente algo especialmente interesante o tenebroso en la radio, casi esperando un comentario tuyo o cuando Paquito Alcacer meta el gol de la victoria.
Todo era menos frío y feo si estabas ahí. Por eso precisamente le puse ese nombre. “Logan”. Antiguamente en la Marvel muchos personajes tenían una frase, un sello personal, y el de Wolverine, personaje del que tome prestado su nombre, era: “Soy el mejor en mi trabajo, pero lo que hago no es agradable”.
Y sí, fuiste el mejor en estar siempre ahí, donde pudiese encontrarte siempre con la vista, o estirar el brazo y acariciarte para despertarte de tus eternas siestas, el tiempo suficiente y justo para mirarme sin mucho interés y volver a sumirte en un dulce sopor.

Espero que ahora si aun existes de alguna manera, ese dulce sopor y las persecuciones a trompicones con V sean eternas, y que puedas perdonarme por haberos dado una vida que no es la que tenía pensada para vosotros ni para mí mismo. Yo en cambio jamás podré perdonarte del todo por este vacío.

Quiero añadir si hay alguien ahí, que ahora que llega la gran fiesta del consumismo crudo y la hipocresía de oferta, no regalemos animales, y si decidimos hacernos con uno, recurramos a las muchas y muy saturadas protectores de animales de nuestras respectivas localidades. Si le dais una oportunidad a uno de esos seres, os garantizo personalmente un amor directamente proporcional al vacío que os dejará su ausencia. Aquí entraríamos en la eterna batalla entre amar y perder, o no haber amado nunca, es cuestión de prioridades, yo tengo clara la mía.
Antes de adoptar un nuevo miembro en la familia recordad que no es un juguete, que no se va a defender si decidimos ser crueles -Logan se dejaría hacer cualquier “perrería” si le das una galleta- y sobre todo que un animal será tan feliz o desgraciado como su “dueño” decida que lo sea…
Hasta siempre “Gogan” te echo mucho de menos.

“…cuando empezaron a desaparecer
como el oasis en los espejismos
a desaparecer sin últimas palabras
tenían en sus manos los trocitos
de cosas que querían…”

Mario Benedetti.

No me he muerto ( aún… ) aunque lo parezca, y tampoco he estado de parranda -ni mucho menos-. El hecho de vivir en una ciudad turística como Benidorm, supone por aquello de ” en casa del herrero…” una cantidad extra de estrés y falta de tiempo.

Mi extraña media jornada de 35 horas, y los horarios absurdos en el trabajo, se acentúan en estos meses estivales, y eso que aún no ha llegado el temido agosto, suponiendo para los turistas el marco ideal para el relax y el ocio, pero siendo para los lugareños -que también existimos- una temporada donde el concepto verano, supone algo muy distinto a tranquilidad y diversión.

Cuando estoy en casa, no soy capaz de nada más allá de leer un rato, y dormir lo posible para que mi quejumbrosa espalda no me deje tirado.

En lo referente a leer, he de confesar que he sucumbido vilmente a la presión social, y al consumismo friki más básico, y me he ido comprando las novelas de la saga “Canción de hielo y fuego” ( Juego de tronos ) de George R.R Martin , que aunque nos sustituirá a Michael Morcook como mi autor predilecto de espada y brujería, si que hay que reconocer, que en este caso, la “moda” por esta saga, esta más que justificada. Pero no quiero enrollarme con esto, ya que no es el tema.

En realidad no hay un tema especifico a tratar, simplemente quería ponerme ante el teclado auqneu sólo fuese para actualizar el blog y que no de la sensación de que me he olvidado de él. Es este puñetero verano que se está haciendo eterno por un lado, y casi efímero por otro, ya que la única sensación estival aparte del insoportable calor y la mayor aún imposibilidad de aparcar, esta siendo el aumento ya mencionado de la exigencia laboral.

Siendo justo sin embargo, he de reconocer que sí tuve hace poco un día como uno entiende que debería ser uno de vacaciones o de verano al menos, hacer algo agradable y que me apetecía, y es que mí “eterna batalla” me preparó un dia friki en todos los sentidos, a saber:

-Visita a una exposición de una colección privada de artículos, figuritas y juguetes de Star wars, en el castillo de Santa Barbara, que ( no tengo excusa, ya lo se…) no conocía aún por cierto.

-La obligada visita si uno esta en Alicante a Comics Ateneo.

-Y fin de fiesta con comilona incluida en “El dragón escamado” taberna friki también en Alicante, que recomiendo sin duda.

Un día muy especial, en el que volví a sentirme como el niño grande que en el fondo soy, entre comics, armaduras de stormtropers, muros de piedra antigua y miniaturas de los X men. Una jornada sencillamente pefecta, de esos días por los que vale la pena esperar meses.

Así que simplemente me he levantado esta mañana con ganas de llenar un poquito ese vacío, que tapo cada vez que escribo aunque sólo sea para mí mismo. y con esta idea, he traído a Logan a la habitación -ahora mismo duerme a mi espalda- he abierto una Franciskaner helada, y mientras, Sabina, Marea, Reincidentes, Barón y Maiden me inspiran desde youtube, me he dejado llevar un poquito por esas ganas de compartir mis cosas.
Muchas cuestiones y temas se arremolina en mi cabeza, y en cuanto me adapte a dormir sólo os fines de semana, les dedicaré un rato, quiero sobre todo hablar un día de éstos del “fenómeno” Podemos, ya que por ideología y principios JAMAS apoyaré a ningún partido político pero no puedo negar el placer que me produce ver como en Genova y Ferraz aprietan el culo sobre sus lujosos sillones de cuero…

En fin, sólo quería decir hola. A ver si pasa este veranito de una vez, y por fin “se acerca el invierno…”

Mencioné ayer de pasada, que por fin y tras un eterno éxodo por el desierto del paro, he conseguido trabajo. Por lo que para variar, estoy muy agradecido, y algo parecido a feliz, si esa “felicidad” no se viese enturbiada o eclipsada más bien, por otros asuntos que tampoco vienen al caso hoy.
Pero para contar esto del trabajo, debo empezar como siempre por el principio, y ese comienzo esta situado en un ya lejano día del noviembre pasado.
Casi por casualidad, o quizás sirviéndose el destino de una vieja amiga, la cuestión es que comencé otro de esos cursos larguísimos de Servef ( servicio valenciano de empleo ) como el que ya hiciese un par de años atrás. Más por centrar la cabeza y obligarme a una rutina ordenada, que por la temática del curso en si, capacitación nacional de logística y transporte.
La experiencia del curso anterior me preparó para lo que más o menos iba a encontrarme, un variopinto grupo de gente, de entre los veinte y pocos y los cincuenta y tantos, cada uno con una historia distinta pero todos ( o la mayoría…) con el objetivo común de subirnos a la carrera al que parece el último tren.
Siguiendo con la analogía ferroviaria, decía Fito que: “Yo crecí cerca de las vías y por eso sé, que la alegría y la tristeza viajan en el mismo tren…” ( y nos es que yo sea de Fito, donde estén los orígenes y Platero, que se quite todo ). Con esto pretendo decir, que al poco a poco ir conociéndonos, algunos sólo durante las 5 horas y media de clase, y otros también fuera de la academia, abrimos ante todos, unas pocas paginas al menos, de nuestras vidas más allá de estas tardes de estudio.
Tras los siempre difíciles primeros días, me vi rodeado de un grupo de “personajes” únicos -no hay otra manera de describirlo- y uso “personajes” en el mejor sentido posible. Porque consiguieron, que salvo algunos días en los que no me soportaba ni a mí mismo, esas en ocasiones largas horas de la tarde, hayan transcurrido entre algunos grandes momentos, y risas tan sinceras como necesarias.Los humanos somos animales sociales, y poco a poco fui haciendo una amistad más cercana, con los que por simple empatía natural, me sentía más a gusto. Y así, poco a poco, entre la exigencia de la clase, – que me volvió a recordar dolorosamente,que sólo soy bueno en aquello que me interesa mucho- y el grupo de gente del que me rodeé, fui recomponiendome un poco, y comencé a ver las cosas, a veces- no siempre- con un poco más de perspectiva.
Contarte cuatro penas y/o alegrías, y hacer una guerra de gomas con la de delante como si fuesemos crios cuando el profeor se daba la vuelta, a veces era realmente curativo para esa amargura y pesimismo que llevamos todos enquistada.
Mención especial merecen sin duda, esos momentos en los que podíamos salir un rato a estirar las piernas y a tomas un café, y comentábamos en coriilos las mejores jugadas de la clase, o alguna perla especialmente graciosa de ese día en cuestión ( Tócate los huevos…!!!, mis compañeros me entenderán ) . Entre medidas, números y leyes europeas y risas y discusiones tontas, han ido pasando lentamente a veces, y demasiado rápido otras tantas, estos 5 meses de reconstrucción, en los que merecen mención de honor por supuesto tres de esos “personajes” sin par.
Tanto Lorri ( aka Dancing queen ) como Ramón, han conseguido, siendo llanos y cercanos -cualidades muy de agradecer- retomar mi interés por el inglés en el caso de la primera, y conocer un tema que aunque en un principio no me parecía atractivo, acabo descubriéndome algo que desconocía por completo y que me ha terminado proporcionado aquella oportunidad de la que ya hable hace ya dos años aquí mismo, en el caso de ramón, nuestro tutor.

Sin olvidar por supuesto a Ana, la responsable de la academia en un principio, y que ha sido finalmente una compañera más, que nos ha aconsejado, guiado y mimado a lo largo de todo el curso. MUCHAS GRACIAS a los tres.

Lo del trabajo del principio, por cierto, llegó a raiz de que los últimos 21 días del curso consistian en unas practicas laborales, en las que tuve mucha suerte al tocarme una mepresa grande con lo que tenía más posibilidades de que hubiese sitio para mí. Y tres semanas después, en las que me he sudado mucho -literalmente- el puesto, decidieron quedarse conmigo.
Tengo una oportunidad, que espero suponga un principio, además el contar con mi compañera de curso Mª Jose como compañera también de trabajo, supone una alegría doble, solo enturbiada por el hecho de que aún no todos hayamos tenido suerte, porque desde luego la mereceis tanto ó más que yo.

A los demás que puedo deciros. Gracias a las risas, las discusiones, los debates, por conseguir que quedase para estudiar MUCHOS años depués de la última vez. Por el apoyo, compañerismo y esos ratitos buenos nuestros. Que no se pierdan porque recordad que aún nos queda el examen europeo, pero sobre eso ja vorem…, que decímos por aquí.
Aún no tengo claro del todo si la CMR mide 2,50 ó 2,55 y si los pliegues de la lona de los camiones deben ir hacia adelante o hacia atrás ( que grande eres soriano!!!), pero desde leugo he aprendido que sigue quedando gente de puta madre repartida por ahí.
A veces cuando todo parece perdido, una casulidad te situa delante de algo con lo que no contabas y que a veces hay que saltar al abismo antes de que éste lo haga sobre ti.

Paqui, Nunia, Rachid, Jose, Juan, Pedro, Sandrita, Paloma, Alicia, Marcos, Emiliano, Pablo, Alberto y “Marusiña”. Gracias, me habeis enseñado que aún queda gente decente y que vale la pena por el camino.

 

“…de nuevo en ruta al salir el sol
sin tiempo de decir adiós
nunca he logrado descansar
la noche antes de viajar
y es oportuno añadir
que no sé como he llegado hasta aquí…”

Barón rojo.

Ni contigo ni sin ti.

Publicado: 12 abril, 2014 en Reflexiones
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Una cosa que suele sorprender a la gente que me conoce, pero que también lo hace a aquellos que me conocen de siempre, es que me guste el fútbol. A lo cual yo siempre contesto, que no soy futbolero si no valencianista, que en absoluto es lo mismo.
Pos supuesto esto es sólo trivializar, y una cosa es la vida y otra el fútbol, no voy a entrar en los sueldos de los futbolistas ni todo el dinero que mueve porque antes incluso que valencianista, soy de izquierdas y persona, pero quiero hablar, ó más bien divagar, acerca de una de esas conexiones de ideas mías.

Para comprender un poco todo esto, contaré cómo llegó a picarme el gusaníllo del fútbol, ó más bien, el del Valencia para hablar con propiedad.
Corría el año 99 si no recuerdo mal, era el 2º año de Claudio Ranieri como entrenador -para aquellos que entiendan un poco de fútbol- y a mi nunca jamás me había gustado ni ese ni ningún otro deporte, ni practicado ni visto por t.v. De niño, no jugaba en el equipo de la clase en los recreos, ni participaba en aquellas acaloradas discusiones de los lunes sobre el partido de tal o cual equipo, porque sencillamente ni entendía ni me importaba en absoluto. Siempre me sentí con cierta superioridad moral ante aquellos que llegaban incluso a enemistarse por el resultado del último Madrid Barça, y no podía comprender como algunos se metían en los bares atiborrados o corrían a casa ante la inmediatez del encuentro futbolístico de rigor.
Pero llegados al año 99 como he dicho, se juntaron o confabularon más bien una serie de circunstancias, que me empujaron a ver mi primer partido.
por aquel entonces, mi banda andaba más ó menos en stanby, sí tocábamos, pero muy de vez en cuando, y creo recordad que sólo ensayábamos una vez a la semana. Por otra parte, Kalvo y Hugo estaban con sus respectivas parejas, y la verdad tanto su participación en las ya escasas partidas de rol como en el resto de actividades comunes, se redujeron drásticamente, por lo que aparte de algunas y muy memorables noches de sábado con German, comencé a pasar mucho tiempo solo.
Estamos hablando de los principios de las televisiones privadas y autonómicas, y aunque ya no vivíamos en el monopolio dictatorial de Tve1 y La 2, la oferta televisiva tampoco es que fuera muy estimulante, aunque eso sí, había mucho fútbol en abierto.
Y fue uno de esos sábados aburrido en casa, que dije para mis adentros :-bueno, voy a ver un puñetero partido, porque no hay nada en la tv.
Estaban emitiendo un Betis Valencia, y yo que no entiendo ver un partido sin ir con ninguno de los dos equipos, elegí apoyar al equipo de mi tierra. Aquel partido, que creo que “perdimos” me despertó sinembargo la curiosidad. Al principio, aquellos Mendieta, Farinos, Carboni o “Piojo” López me sonaban lejanos y extraños, pero poco a poco y muy despacio -como surge el amor verdadero- fui conociéndolos, y apreciando los placeres de aquel juego, que hasta entonces me parecía como a cualquier otro no-futbolero, 22 tios en pantalón corto, persiguiendo un balón.
Ya no me molestaba tanto no salir el sábado por la noche, porque sabía que de vez en cuando, tenía generalmente en el tan denostado Canal Nou, mi partidíto del Valencia cf.
El tiempo y las ligas pasaron, y con ellas, los jugadores y entrenadores, e incluso los títulos. Quién me iba decir que vería a aquel equipo, que sí, no era malo pero no podía compararse a los todopoderoso e omnipresentes Barça y Madrid, jugar ( y perder…) dos finales de Champions league, o que poco tiempo después, “ganaríamos” dos ligas y una copa de la uefa en sólo tres años, hace ya ahora una decada. Qué bonito fue, ver los noticiarios de la capital, tener que reconocer que un equipo “de provincias” les había arrebatado el título, no una si no dos veces.
Después, los chanchullos y las malas gestiones, y el hecho de convertir el club en el patio de recreo particular de determinados presidentes, terminó de “hundirnos” en la bochornosa situación, tanto social como deportiva, en la que el equipo vive actualmente.
Aunque lo parezca, no es de fútbol o del Valencia de lo que quiero hablar hoy, es simplemente una excusa para hablar, de lo imposible, o de la pasión. No te impacientes posible lector, y déjame contextualizar, por favor.

Hace un par de semanas, MI EQUIPO jugaba el partido de ida de los 1/4 de final de la Europe league ( antigua copa de la uefa ). le tocó el Basel fc. Un buen equipo suizo, pero sólo un equipo suizo al fin y al cabo. La que deberia haber sido una victoria fácil allí en Basilea, se convirtió tras otro partido vergonzoso en una derrota por 3 a 0 ante los helvéticos, no sólo por la difícil renta de 3 goles en contra, si no porque los partidos siguientes mostraron un Valencia incapaz de ganar ni a los últimos clasificados de la liga nacional, por lo que remontar aunque fuese en Mestalla, esos tres goles se antojaba imposible. Para rematar la faena, la última semana comenzó con otra noticia que aunque externa, terminó de embarrar la imagen del club, con el conocido intento de secuestro del ex presidente Soriano por el también ex presidente Soler. En definitiva, que como siempre, la terreta sólo sale en los medios para ser denostada.

El día del partido la moral no estaba muy alta la verdad, por motivos propios y ajenos, difíciles o triviales, pero la conclusión es que no era el mejor día. Las conversaciones con los compañeros de trabajo ( Sí, TENGO CURRO!!! ) o con mi hermano habían sido totalmente pesimistas o realistas, dada la realidad ( valga la redundancia…) del equipo. -Qué vergüenza tío, no le ganamos a nadie. Se había repetido como tónica general en nuestras charlas futboleras.
Sin embargo, el partido llegó y la reAMUNTada se hizo real contra todo pronostico. El Valencia no sólo remontó, si no que derroto por un incontestable 5 a 0 al equipo suizo que no sabía ya por donde le venían las ostias. esta claro que el Basilea no es el Bayern Munchen, pero como siempre, desde los medios de desinformación de la meseta, el partido era un simple tramite, ya que el Valencia sólo es un equipito de provincias, en manos de banqueros corruptos y politicuchos de medio pelo, y aunque esto último es verdad, eso no refleja todo el “sentiment” de una afición.
Es muy fácil ser de los dos grandes equipos, y sin embargo ver que el tuyo hace el ridículo tanto en el campo de juego como en los despachos, se hace a veces, y siempre del contexto del mero deporte, en algo cuesta arriba. En esos momentos uno maldice y se cabrea, y después recuerdas las decenas de cosas reales por las que tienes que preocuparte, y recuerdas que sólo es fútbol.

Pasado ya el partido ( que por cierto no vi por causa de fuerza mayor ) y llegado el viernes., me puse “Supermurcielago” un programa de Levante tv que habla de la actualidad valencianista y que suelo ver al menos las veces que mis nuevos turnos de trabajo me lo permiten.
Ya que no había visto el partido estaba esperando el programa para ver como había sido, y la cara de Carlos Bosch, redactor del diario Super deporte y presentador del programa lo decía todo. Por fin el buen rollo imperaba en el plató y uno se volvía a sentir orgulloso de ser del Valencia cf. Carlos, con su peculiar estilo, comenzó el programa, con una reflexión, que me inspiró y es la causa real de que yo este ahora mismo sentado frente al teclado.
Lo que vino a decir, fue más ó menos lo siguiente:

¿Os habéis parado a pensar alguna vez, lo mucho que se parece la pasión por un equipo a una relación amorosa, sobre todo a una dañina y enfermiza?
Quién de nosotros no ha tenido un amigo o ha formado parte él mismo, de una relación que pasaba del odio a la pasión en un suspiro.
Aunque la quieres, muchas veces te dices a ti mismo no no vas a pasar ni una más, que ya está bien, que es el final…

Eso me pasa a mí con el equipo. Las cosas van mal y maldices, y una semana después te regala una victoria exigüa, y tu le vuelves a declarar tu amor, aún sospechando, que en el próximo partido te volverá a decepcionar. Una semana después se pierde en casa contra el último de la liga, y ya no recuerdas por que empezaste a seguir este estúpido deporte, por qué no dedicas tu tiempo a otra cosa más productiva. Te sientes tonto, los demás son del Madrid o del Barça y son felices porque sus equipos ganan y tu apagas el televisor trás el partido sintiendo que has perdido algo más que el partido y una hora y media de tu tiempo.
Pero de pronto, todo lo que podría salir mal, decide salir bien, surge la magia de este deporte en particular, ese cosquilleo en el estomago de antes de un beso, ó de después de un gol y recuerdas el primer partido que viste, la primera final jugada y perdida, pero a la que llegaste donde equipos mejor preparados y con mucho más presupuesto cayeron.
A veces, el pez chico se come al grande, a veces el feo, el perdedor, el fracasado da un golpe en la mesa y dice. -No soy el favorito, no soy la opción fácil ni la elección lógica, pero aquí estoy, ven a por mi…
La verdad ya no recuerdo si hablaba del Valencia o del amor a lo imposible.

“…I el meu cor s’encén pel sentir d’esta terra
que mai es rendix, que mai es doblega…”

Simplemente Logan…

Publicado: 5 marzo, 2014 en Amigos, Animales, Hurones, Reflexiones

Hoy ha amanecido una mañana clara y soleada, en contraste con los días anteriores, en los que el viento ha hecho estragos en nuestra piel de toro.
Quizás sólo porque sí, o tal vez para celebrar conmigo otro cumpleaños de un amiguito muy especial, aunque es un aniversario agridulce, porque es el primero que celebramos él y yo solos.

Con la llegada de estos meses primaverales, llegan también los cumpleaños de muchos y buenos amigos, además de algunos familiares y el mio propio, pero si hay una fecha que siempre tengo marcado en Marzo, ese es sin duda precisamente esta, el día en que Logan y V llegaron a esta existencia que les toco en suerte vivir.

Ahora que V es inmortal -al menos mientras yo viva-, Logan y yo compartimos esta bonita mañana, cuya claridad contrasta con el pesar y la acuciante sensación de que me falta algo importante dentro de este pecho mío, que esta más perforado que las cuencas mineras asturiana y leonesa juntas.

Él como siempre juguetea despreocupado a mi espalda mientras escribo, dando buena cuenta de una galleta de las que tanto le gustan, especialmente para la ocasión. Y yo, divago para variar, intentando encontrar las palabras adecuadas, aunque creo, que hoy más bien, es un día para celebrar en silencio, y darle gracias personalmente a él, por seguir haciéndome compañía ( mucha mas de lo que jamás comprenderá su mente huronil…) y animándome con su mera y silenciosa presencia, cuando poco a poco los cimientos de mi existencia se van resquebrajando.
Poco entiendes tú, de frases y divagaciones, por lo que espero que la galleta de mantequilla que te espera cuando despiertes de la siesta digestiva de la anterior galleta que te estas echando justo a mi espalda, te demuestre al menos una ínfima parte de mi gratitud.

No se si te gusta la radio o el fútbol, pero nos quedan muchas noches de Milenio 3, y muchos partidos del Valencia cf con los que sufrir. Tu no tienes que hacer nada, tan solo duerme en el cajón de los calcetines, y yo seré algo muy parecido a ‘feliz’, sabiendo simplemente que estas ahí.