Posts etiquetados ‘4º Milenio’

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He dado muchas vueltas desde el pasado sábado, pensando en como iba a empezar esta -al menos para mí- inevitable entrada.
Pensé en recordar una vez más aquella primera vez en el valle de Toledo, cuando entre el ruido blanco de la radio y la música chillona que saltaba entre dial y dial, Milenio 3 se coló por primera vez en mi vida, con un programa de edificios encantados en la que era su 2ª temporada si no recuerdo mal. Pensé en recordar también las bolsas de palomitas, las cervezas, mi viejo Hyundai coupe y tantas y tantas cosas que sólo tienen sentido para mí. Pero pensándolo mejor y ayudándome de una Guinnes helada para combatir el calor infernal, y de un mix de The Doors desde youtube, me he dado cuenta de que no es de su principio de lo que quiero hablar, si no de el fin de Milenio 3.

Anoche sábado, habiendo pasado ya una semana y un poco como me ocurrió con la ya no tan reciente muerte de Logan mi amigo hurón, fue después, cuando me di cuenta de que realmente ese amigo que también era mi programa de radio de los sábados noche, se había ido para no volver. ¡Menudo drama! pensará alguno, y bueno, no, desde luego no es un drama, pero hay hábitos y costumbres, hay momentítos de esos buenos, que cuando se van, nos empobrecen y nos dejan un poco huérfanos. Más aun en un programa como este, prácticamente diseñado para mí. Poco amigo de salir los fines de semana y seguidor más o menos “fiel” de muchos de los temas tratados. Llenando para mi, unas horas difíciles, en las que la soledad y la melancolía son especialmente persistentes en sus cantos de sirena.
Es por eso como decía, que anoche sábado al llegar la 1.30 de la madrugada, sentado donde lo estoy en este mismo momento, miré hacia atrás y recorrí en unos pocos minutos la ultima década, y todos esos momentitos buenos, o al menos esos en los que escapar por unas horas de mis demonios, dejando aparcado el ego, y uniéndome a la marea de oyentes. Algunos estarían allí por curiosidad, otros por mero entretenimiento, y muchos creo yo, también por sentirnos un poco menos solos.
Esa es la principal diferencia que encuentro con el programa de tv. Aquellos que no sean de radio, o simplemente sólo conozcan Cuarto milenio, no comprenderán las diferencias entre un programa -genial- grabado, y la calidez y al mismo tiempo los escalofríos de la radio donde de verdad se muestra, con la magia intrínseca de este medio, ese sentimiento de hermandad de ‘La nave del misterio’.

Es por esto que anoche tras la visita de mi hermano y su compañera, me disponía a pasar una noche de sábado que yo ya sabía iba a ser especialmente melancólica. Es algo típico para todos los aficionados al ocio de interior como yo, que llegan estas fechas y todas las series que te gustan tienen su parón estival, la programación de la tv es aún más patética que la del resto del año, y el calor no deja a uno concentrarse lo suficiente como para leer. Es por esto que traté ayer de pensar como iba a pasar mi síndrome de abstinencia milenario. Pensé en películas de esas especiales que no le importa a uno volver a ver, pero tenía que ser algo que realmente me apeteciese en ese momento y que apartase de mi cabeza el hecho de que esos amigos fieles de la ultima década se habían ido. Sí, nos queda Cuatro y Cuarto Milenio, pero creo que -ojalá me equivoque- jamás volverá a ser lo mismo.
Mi hermano insiste en que Iker necesita volver a la carretera, refrescarse, volver a sentirse más reportero y menos presentador, no sé, quizás… pero creo que ha acabado un ciclo, uno más, y la vida y el pasar del tiempo son perdidas, unas vacuas e insignificantes, otras enormes e irreparables, pero todas nos van empobreciendo, todas ellas nos van puliendo y desbastando como un chorro de arena. dándonos forma sí, pero arrancándolos trozos en el proceso.

Gracias por descubrirnos tantos autores y temas, por mantener viva la chispa de la curiosidad y la duda y por tantos momentos de compañía sin siquiera habernos conocido nunca.
Anoche, en fin, sabiendo que como todos los veranos, la cadena Ser emitía los programas repetidos de esta temporada, la busqué en mi navegador como tantas y tanta veces, pero tras escuchar unos pocos minutos el que fue el primer programa emitido el septiembre pasado, cerré el enlace y me dije ( “como el que se arranca el hierro de una herida…” ) -No John, Mienio 3 ha terminado.

Buenas noches Iker.

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