Posts etiquetados ‘Barón rojo’

No, no estoy muerto, aunque lo pareciese y aunque tampoco demasiada gente se daría cuenta. Sigo aquí languideciendo el escaso tiempo que no estoy trabajando -afortunadamente-. Y es por mi trabajo y por lo rendido que termino, que llevo tantísimo tiempo sin ponerme ante el teclado, a pesar de que no han sido pocas las veces que he sentido la llamada, pero el pegajoso tedio y el abrumador cansancio siempre terminan ganado la batalla.

Han pasado muchas cosas a nivel nacional y global en este mundo nuestro que parece ir cada vez mas a la deriva. Quiero pararme a reflexionar un día de estos e ir dedicando su merecido tiempo a cada uno de esos temas que esperan su turno en algún lugar tras mis ojos.
Pero a pesar de todo ello, no consigo casi nunca separar el grano de la paja, y al final, termino sentándome aquí mismo y dejandome llevar para no enfadar demasiado a mi espalda. Hoy sinembargo me he dado cuenta de que hace demasiado tiempo que no escribo, y en un principio iba a escribir sobre el panorama político y el fenómeno ‘Podemos’, pero cada vez que toco la política me termino cabreando y no me apetece hoy especialmente, prometo por lo tanto, dejarlo para más adelante en una futura entrada. Además una reciente conversación con mi ‘eterna batalla’ y una de sus referencias inspiradoras me ha hecho desviar el tema, y una vez más simplemente dejarme llevar.

Una vez más Marea me mece desde el pc y con su voz ronca me dice que:

“…de leña seca su ropaje, petenera su lamento,
en carne viva el carruaje que la lleva a sus adentros,
la sonrisa despeinada de ir en contra de los vientos,
de ir en contra de los vientos…”

Un vaso grande de Cola, algo de fumar y un par de cómics completan el caótico decorado de mi escritorio, y reclinado sobre la cama me sumerjo en la música y sobre todo en aquellas viejas canciones que me inspiraban antaño. y pensando en clásicos de mí banda sonora vital, Reincidentes es una referencia obligatoria. Y ha sido precisamente una vieja canción que hace tiempo que no escucho la que me ha hecho simplemente sentarme aquí, bajar un poco el volumen, e ir intercalando unos cuantos grupos de esos buenos de los que me acompañan desde mí más temprana adolescencia, cuando el mundo aún parecía poder cambiar.
La canción en cuestión “Buscando una canción”, sin ser ninguna maravilla, siempre me gustó, desde que salió en el l.p “Materia reservada” en un 1997 que ahora parece sumamente remoto.

“…Encerrado en mí habitación
persiguiendo la inspiración
siento un vaco en mis entrañas.
Busco la clave en un cigarro
estoy en blanco y desespero por momentos
algo tengo que contarles…”

A veces me siento así, en esta vida mía en eterno standby, en la que cada vez que creo conseguir una exigua victoría, descubro con desaliento que por lo visto no había entendido bien las reglas del juego.
Es la magia particular de la música, y en concreto de aquella que nos define. Nos transporta a años, situaciones, sentimientos distintos casi inmediatamente.
Tú, si estás ahí, ¿te has sentido alguna vez así?, en tu cubil/refugio/prisión particular, encerrado en ti mismo, recordando cuando las cosas eran de otra manera, y dándote cuenta de que es más fácil adormecer e ignorar el presente que afrontarlo para mejorarlo.

En definitiva sólo divago, dejandome llevar por las estrofas que he escuchado cientos de veces a lo largo de mí vida, dándome cuenta en el proceso de que había abandonado como a los buenos amigos que también son, a algunos de esos grupos que tanto me acompañaron en mis imberbes batallítas de sábado por la noche en aquellos ya desaparecidos Abraxas, Tikitanka, Marea y tantos otros pubs y bares, de aquellos buenos que antaño tenía Benidorm.

Y no, no es que añore esas noches de sábado -aunque sí a mis viejos amigos- en el fondo todo cambia y se magnifica, y también recuerdo muchas noches volviendo a casa derrotado, con el corazón roto y un amargo sabor en la boca, tarareando alguna canción triste de Los Suaves.

“…Hay veces que por las noches
llora toda mi vida,
colgadas de las pestañas
cien lágrimas suspendidas.
A este pozo de tristezas
ya no sé quién me arrojó.
Si te preguntan por mí,
diles siempre que no estoy.
Si te preguntan por mí,
diles siempre que no estoy…”

 

Por lo tanto la música o esas canciones especiales, no son ni mucho menos la panacea universal, tan sólo son una enlace un link a esos otros momentos. No creo de hecho que exista un remedio para esa “prima tristeza”, por eso todos buscamos alguna vez esos momentos de canciones tristes y recrearnos en nuestras miserias, que es precisamente lo que estaba haciendo cuando he decido ponerme a escribir por fin otra vez.
Como ya he dicho, un mix de canciones se reproducen desde youtube casi aleatoriamente, y me llevan de un recuerdo a otro, de una fase a otra de mí historia. Y es precisamente así, dando estos saltos cronológicos, como uno se da cuenta especialmente, como a veces un tema, dice exactamente eso que tu llevas horas pretendiendo escribir. Supongo que una buena canción es eso, algo con la que todo el mundo puede identificarse fácilmente en un momento u otro, pero hay ocasiones en las que he querido escribir cosas muy parecidas. La última vez fue extrañamente con un tema de el último disco de Extremoduro, “Para todos los públicos”, grupo que hace mucho tiempo que ya no me gusta apenas, sí que recuerdo muchos temas antiguos con cariño, pero a mi juicio cambiaron demasiado de golpe con el éxito, de todas formas este es un debate que no quiero iniciar.
La canción en sí es “Entre interiores” y me la descubrió -una vez más- mi eterna batalla, en uno de esos escasísimos momentos de compartir besos, charla y canciones en este mismo lugar. Esta preciosidad de la cual podría suscribir cada palabra dice así:

“No sale el sol si no encuentro
esa luz que tú llevas.
Hoy puede ser que llueva.
Que no puedo entrar en calor
si te vas y no vienes.
Hoy puede hasta que nieve.
¿Y yo para qué las quiero,
las cuatro estaciones,
si todo lo que sueño
está entre interiores?
Fui a visitarla por ver
si en el fondo aún me quiere,
dijo:
-¿A qué coño vienes?
-Que vengo a mirarte y callarme
y saber cómo eres.
-Dime ya lo que quieres.
¿Y yo para qué las quiero,
todas las palabras,
si todo lo que sueño
está en las entrañas?

Quiero decirte en silencio que sobran palabras,
que faltan momentos, que no siento nada,
que vengo a buscarte y que nunca te encuentro.
Busco una paz negociada con mis sentimientos
y encuentro un vacío llenito de nada
y empieza otra guerra y a cada momento…
Quiero morir, si no estás,
de una muerta violenta
Creo que hoy habrá tormenta.
Que no encuentro paz
porque hablar a su lado no pude.
Ya se acercan las nubes.
¿Y yo para qué las quiero,
las cuatro estaciones,
si todo lo que sueño
está entre interiores?
¿Y yo para qué las quiero,
todas las palabras,
si todo lo que sueño
está en las entrañas?”

 

Cuánto me queda aun por aprender… qué difícil es incluso estando definitivamente hundido en el fango, encontrar esas frase que me vacíen liberen de tantas faltas ajenas. Es por esto que me cuesta tanto últimamente ponerme a teclear cuando como ahora mismo, sentado en la cargada y asfixiante atmósfera de mi cubil, entre mi ordenado caos, de novelas, cómics, reglamentos roleros y algo de fumar, escucho suavemente como el oleaje en los pies, esas bandas que me han acompañado en tantos amargos ratos decir mucho mejor que:

“no quiero tu amor temporero,
tu flujo de hiel, tus ganas de perder,
aunque se que si te vas me quedo en ná,
no pienso caer, no me voy a joder,
porque se que me acecha el día y el sol
pa follarme a cara de perro y decirme,
¿qué vas a hacer con tu mierda de poemas
sin su olor, sin su piel?”

 

 

 

 

 

 

 

 

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‘Mi rollo es el Rock!’

Publicado: 9 febrero, 2014 en Reflexiones
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http://www.youtube.com/watch?v=4OTNYghtqW0&list=PLnAfUwZMw-AXB0WejvyZMbIerL-JCNOWzbaron rojo 2Soy un animal de costumbres ( no sé si buenas o malas, pero de costumbres al fin y al cabo…), y en mis laaaargos y recurrentemente solitarios fines de semana, siempre busco algo con lo que llenar ese tiempo que hay entre las excasas cosas que me gustan y me… “llenan??” en esta gris existencia mía (existencia nuestra…).
Ayer por la tarde sin ir más lejos, habiendo disfrutado ya del partido del Valencia CF, y quedando muchas horas aún para mi ratíto de radio y Milenio 3, -que anoche por cierto, volví a compartir con Logan- me puse a navegar o más bien ir a la deriva, por distintas paginas web de películas on line, para intentar llenar el vacío de esta vida que está ” en las jodidas antipodas…” de ser la que me gustaría.
Y así casi sin querer, fue como me dí de bruces con una película/documental, que aunque sabía que existía, había olvidado momentáneamente, por lo que realmente me arregló la papeleta, y me alegró una tarde en la que me apetecía y mucho, alimentar el alma con un poquito de melancolía de esa de la buena.
El regalo en cuestión se trata de: Barón Rojo. La película. Se rodó en 2012 por motivo de la gira de reunión de la formación original por el 30 aniversario de la banda.
Como ya conté en una ocasión, “Los Barones” llegaron a mi vida allá por el lejano año 89 del pasado siglo, -casualmente el año en que Hermes Calabria y Jose Luis Campuzano ( Batería y bajista/voz respectivamente ) abandonaron la banda, terminando con la formación original, y con el grupo autentico- Como ya comenté, en un intercambio con mi colega “Kalvo”, él me infecto el virus del metal y yo le devolví la gracia transmitiéndole mi amor por los cómics Marvel en general, y las colecciones de mutantes en particular.
En aquellos tiempos ahora remotos y extraños vistos a través del caprichoso prisma de la memoria, en los que todo era más sencillo, la música, esas canciones en particular, nos definían y acompañaban con un amigo más, y estaban siempre presentes en los buenos y en los peores momentos. En las excursiones a la cantera ( Merda mítica hoy en día ), las primeras y titubeantes visitas a Abraxas, o aquellas larguísimas partidas roleras, siempre tenían como banda sonora alguna canción de esta genial banda madrileña. Casualmente la última vez que los vi, fue en un lugar que estoy contemplando ahora mismo con mis propios ojos, la plaza de toros de Benidorm. No es este un buen ejemplo, ya que aquel “Maldito rock”, fue un experimento extraño que no terminó de salir bien, y la actuación de Barón no fue especialmente larga ni brillante. Pero desde luego una mota no empaña toda la admiración y agradamiento por todos los buenos momentos que me proporcionó, y aún de vez en cuando me regala, aquel grupo sin par.

El documental en sí, se basa en una serie de entrevistas tanto a los componentes del grupo como de algunos de aquellos que les siguieron o les acompañaron en aquellos tortuosos 80´. Para aquellos que desconozcáis la historia de Barón, fue el más grande grupo de Rock/metal en español en los 80, aunque eran famosas también las peleas internas del grupo, con dos bandos muy diferenciados, por un lado los hermanos De Castro, Armando guitarra solista, y Carlos 2ª guitarra y voz,  que aun siguen en la formación, y por otro, los ya mencionados, Hermes Calabria y J.L Campuzano “Sherpa”. Tanto es asi que después de muchas peleas y siendo la convivencia entre ellos algo imposible, el grupo de separa en el 89, en el momento más alto de su carrera, como ya pasase con otras bandas de la época como Leño o Kortatu. Poco después, la banda siguió con un nuevo batería y un nuevo bajo, pero jamás volvería a ser lo mismo.
No voy a destripar el documental, por si alguien se anima a verlo, yo desde luego lo recomiendo encarecidamente, sobre todo si eres fan del grupo, ya que te proporcionará noventa minutos de cosquillas en el pecho, y conocerás detalles de su historia, que como mínimo te parecerán curiosos, aunque eso sí, el documental deja cierto regusto amargo a rencor y heridas mal curadas.
Sea como sea, si tus amigos y tú fuisteis ‘Chicos del rock’, si vas por ahí ‘con las botas sucias’, si al ir a trabajar tienes que superar la ‘incomunicación’ de una ‘travesía urbana’ o si como yo, te sientes un ‘hijo de Caín’ viviendo en ‘Tierra de nadie’, coge una cervecita fría y lo que se tercie y grita conmigo eso de: ¡Larga vida al Barón!

 

“…Dime tu ésta noche ¿a donde irás?
Descenderás al reino de la oscuridad
Sigue buscando una “escalera al cielo”
Dime si habrá alguien que te espere
O simplemente mientras te duermes
Los ojos de tus héroes te miran desde la pared…”

Siempre estas ahí.