Posts etiquetados ‘jornada de reflexión.’

Me hubiera gustado tener más tiempo para poder elaborar como se merece la ocasión esta reflexión, pero la verdad es que mi vagueza natural y mi tendencia a languidecer frente a internet cuando llego de trabajar, me ha llevado a este temporal abandono de mi blog.

Si estas ahí, simplemente quiero pedirte que mañana, vayas a votar o no, recuerdes.
Recuerda el paro, el hambre, a tu vecino buscando en el contenedor de basura de madrugada. Las miradas cabizbajas de las personas -que ya no se sentían como tal- en las filas de entrada a los comeddores sociales.
Recuerda por favor las miradas de desgana cuando no de desprecio cuando ibas a entregar un curriculum.
Recuerda a tu padre, tu hermano o tu amigo, sintiéndose viejo con 40 años a fuerza de oír que es mayor para esa oferta de trabajo. No olvides bajo ningún concepto, esas derechos que se han ido escurriendo entre los dedos de los trabajadores. Recuerda el sabor a hiel en la boca al tener que dar la gracias por jornadas de 10 horas diarias y contratos de 20 semanales.
Recuerda las miradas perdidas y desalentadas en las colas del paro. El vacío que sentías cada vez que tus buenos amigos te decían que no les importaba pagarte una pinta de cerveza y la soledad que te autoimpusite para no tener que aceptar su desinteresada y sincera, pero dolorosa ayuda.
Recuerda los desahucios, las preferentes, el terrorismo económico de estado, las puertas giratorias, recuerda a la gente en la calle y los ladrones en en congreso y el senado. Recuerda a la policía defendiendo a los bancos y partiendo literalmente los huesos del proletariado, despojado de toda salvo su dignidad.

Arrebatemos todo a aquellos que llevan repartidose nuestro sudor desde el 77, y al nuevo lobo con piel de cordero que quiere unirse al festín.

Repito que hubiera deseado dedicar más tiempo a esta simple reflexión, pues el momento historico desde luego lo merece. Espero -sin demasiada esperanza en realidad- que pueda hablar de cambios en un futuro. De un modo u otro está en nuestras manos, en las mano del pueblo. Vamos a intentarlo al menos, pero… ¿podremos?.

 

El que pide con timidez se expone a que le nieguen lo que pide sin convicción.

Robespierre.